-Pasa Jack – dijo la directora. En el preciso instante en que dijo su nombre, las cuatro nos giramos y vimos al chico que estaba en frente de dirección por la mañana. Estaba extrañada, no sabía de que se conocían y menos como el chico pudo hablar mentalmente con nosotras. Reprimí las ganas de liarme a hacer preguntas.
- Chicas, este es mi hijo. Jack, estas chicas son Danna, Samantha, Judith y Emily.
- Hola chicas- dijo la misma voz que habían escuchado mentalmente. Jack se sentó, o más bien dicho tumbó, en el butacón que había en un lado del despacho, aparentemente relajado.
¡Wow, que coincidencia! – dijo la voz mental de Judith. En ese momento nos dimos cuenta que la directora también era capaz de escucharnos, ya que su expresión cambió de serena a divertida por el comentario de Judith. Jack dio un respingo al escucharla.
-No es tanta coincidencia. Mi hijo me ha comunicado que vosotras también teneis el Don – poniendo un especial cuidado en la palabra.
-¿Qué “don”? ¿De qué hablas?- Dijo Samantha.
-El de comunicaros con la mente- dijo Jack como si hablase con un niño pequeño, burlándose de nosotras.
-Basta Jack, no seas tan infantil, las chicas no saben nada sobre esto – dijo la directora defendiéndonos – de un modo u otro, habéis sido elegidas para acabar con los Espectros.
- ¿Pero de que hablas? ¿Elegidas? ¿Espectros? – dije casi gritando.
- ¡Tranquilízate Emily! - me reprimió la directora – Vosotras cuatro iréis a un lugar, en el que aprenderéis a usar el Don, acompañadas de Jack. Al llegar tendréis que decir que vais de parte de Alyse. Jack os protegerá, y, en el campamento, estudiará con vosotras.
- Pero, ¿Y la escuela? ¿Y nuestros padres? ¿Hay qué pagar “el lugar”, es decir las camas, la comida…? ¿Por qué nos acompaña él y no un profesor? ¿Para…- dijo Danna hasta que la directora interrumpió con un gesto de la mano.
- No te preocupes por la escuela, yo me encargo. Tus padres… los podrás ver cuando todo acabe. Lo del dinero, no hará falta: tendréis comida suficiente y dormiréis en unas cabañas situadas en lo alto de un roble milenario. Vuestro tutor os visitará cada mañana y cada noche. Os enseñará a sobrevivir solos, a esconderos y a acabar con un Espectro – para cuando terminó, ya estábamos todas en estado de shock.
No entendía nada. Hasta hace poco, era una persona normal, relativamente, estudiaba, leía… No encontraba lo que me relacionaba con todo eso. En estos momentos sentía que era víctima de una broma de mal gusto. Era algo realmente inquietante…
- Bueno, esta noche, después de cenar, tendréis que estar listas delante de mi despacho, para que nadie se entere de que os marcháis, recogeréis vuestras mochilas cuando se hayan ido todas las alumnas a sus habitaciones. Ah! si, casi me olvido, las mochilas las ha llevado Jack a vuestra habitación.
En ese momento enrojecí de mala manera. Teníamos la habitación patas arriba, con cosas tiradas por el suelo y mi ropa sucia desparramada sobre la cama. Al darse cuenta de mi rubor, las chicas me miraron sorprendidas por mi reacción un poco tonta. En seguida me di cuenta y me sobrepuse.
- Ya podéis ir a preparar ropa cómoda y suficientemente gruesa como para aguantar una noche a la intemperie, por si no queréis usar la que os darán allí y algún objeto importante que queráis conservar. Nos veremos tras la cena – nos despidió la directora.
Al salir, fuimos directas a la habitación 109, nuestra habitación, en silencio. Entramos y por primera vez desde hacía un rato, me relajé y dije mentalmente, demasiado cansada por tantas explicaciones, ¿Creéis que es verdad lo que nos ha dicho la directora? ¿Tenemos que prepararnos para irnos a “un lugar” que ni siquiera sabemos si existe? Yo no se si creerme todo esto o si es una simple farsa.
No se que pensar, a lo mejor no nos vamos a ningún lado- dijo Judith -a mi me preocupa tener que irme de este instituto para acabar muertas de hambre en cualquier lado por seguir a ese idiota de Jack.
Pues yo creo que si tenemos que creernos a la directora- Dijo Samantha – y creo que ahora mismo deberíamos estar preparándonos.
¿Y tu que piensas, Danna?- dije, extrañada de que no dijese nada.
Mmm… yo… no se que es lo que tenemos que hacer, estoy asustada, no quiero tener que irme de aquí por que ya hemos encajado, pero, creo que deberíamos hacer lo que la directora nos dice. Tampoco quiero acabar muerta de hambre o algo peor, como ha dicho Judith.
No creo que nos muramos ni nada por el estilo – intervine harta de escuchar que nos íbamos a morir en el camino- además, teniendo en cuenta las palabras de la directora, no tenemos muchas opciones; ya que si nos quedamos, estaremos cerca de la directora, que no aceptará que la desobedezcamos, si nos escapamos, ¿dónde vamos?, claro, podríamos ir con nuestros padres, pero nos harían preguntas sin parar. Pero a la vez pienso que, si nos vamos con Jack, no se donde podemos ir a parar, y además, por qué nos han tenido que “elegir” a nosotras, ¿no habrá otras muchas miles de personas más preparadas o predispuestas a lanzarse al vacío?.
Después de mis palabras las chicas se quedaron pensando un buen rato. Yo misma me asombré de mi discurso.