sUeÑoS dE nUbEs

sUeÑoS dE nUbEs

miércoles, 28 de marzo de 2012

Capítulo 4


Esa noche Jack puso discretamente su tienda más cerca de la nuestra. No me importó mucho, pero me devané los sesos intentando adivinar el porqué se acercaba más; ¿habría cogido más confianza?, ¿tendría miedo de dormir tan apartado?, si era el caso ¿tenía miedo por él o por nosotras?, ¿roncaría fuerte?...
Cenamos un poco y nos fuimos a dormir pronto. Después de ese día, necesitaba un buen descanso, pero mi subconsciente tenía otros planes: la pesadilla. Ya me estaba abituando a ese sueño, sabía lo que iba a pasar pero no podía canviar nada. Lo único que podía hacer era intentar fijarme en más detalles.


Me acerqué sigiendo el olor a carne asada. A cada milésima de segundo el olor se me hacía más repugnante. Continué caminando, intentando sofocar las arcadas, hacia aquella visión repugnante. Miré a las chicas directamente y, con la bilis en la boca, ví que continuában respirando. En ese momento, anticipé que llegaría Jack tapándome la boca. Me dejé llevar sin protestar, cuanto antes llegase al pequeño claro, antes acabaría. Llegámos al claro, pero esta vez no acabó de golpe la pesadilla, Jack no paraba de dar vueltas, llegaba a un árbol, daba la vuelta y volvía, a la vez, murmuraba algo como: "yo no quería", "me manipulaban", "me tendieron una trampa", alguna maldición y algunos tacos. Yo intentába acrecarme y tranquilizarlo para que dejase de hacer ruido al pisar hojas secas, pero algo me retenía, no podía moverme y casi ni respirar. Intenté debatirme, pero solo conseguí que todo se viese borroso y que me pitasen los oídos.
Noté que todo a mi alrededor se desvanecía y de repente me encontraba en un espacio casi claustrofóbico. Tardé un poco en reaccionar: estába en mi tienda y que alguien me sacudía violentamente. Había mucho espacio en la tienda, más de lo normal. Estába sola en la tienda a excepción de la sombra que me seguía sacudiendo. Me incorporé un poco; ese molestón no sabía que me ponía de un mal humor terrible que me levantásen en contra de mi voluntad, ya habían sufrido las consecuencias más de siete despertadores.
Miré, ceñuda, intentando ver algo en esa oscuridad. No me costó mucho acostumbrarme a la tenue luz que entraba, junto a un frío aire, por la puerta abierta de mi tienda. Era Jack. Contube toda la ira que pude y pregunté:
- ¿Qué demonios haces aquí?, ¿dónde están las chicas?, ¿qué haces ahí como un pasmarote?, ¡habla!
- Yo... Esto...- se concentró de golpe- Tus amigas se han ido "sonámbulas" hacia el norte. No sabía que hacer y he venido a despertarte... No avanzan muy rápido, podemos alcanzarlas si nos damos prisa.
- ¡Vamos!- dije. Me levanté y entonces me puse a pensar porqué vacilaba. Acabé suponiendo que le desconcertó mi mal humor tan repentino. Cogí una chaqueta que me encontré y unos zapatos. Salí escopeteada de la tienda. Miré a mi alrededor y vi que Jack me esperaba en una esquina del claro. Se dió la vuelta para entrar en la maleza y yo le seguí.
No caminamos más de 10 minutos. Nos las encontramos a las tres despiertas y muy desorientadas. Nos miraron con una mezcla de terror y alivio. Volvimos al campamento, casi llevándolas encima. Estaban agotadas. Entraron a la tienda como zombies. Yo me quedé fuera, al lado de la hoguera, a esperar que se hiciese de día, ya que sabía que no podria dormir más.
Al rato vino Jack. Estubimos callados un rato, hasta que se cansó y preguntó:
-No puedes dormir, ¿verdad?- esperó a que contestase, pero no lo hice ya que era obvio.- Yo tampoco. ¿Sabes porqué tus amigas se han largado al bosque?
-No, ¿tú si?- dije un tanto más interesada.
-Si, por tu culpa.
-¿Cómo dices?-pregunté anonada, ¿por mi culpa se habían ido hacia el bosque en mitad de la noche?, ¿les habría estado dando golpes mientras vivia mi pesadilla?, no lo creo, me habrían despertado o echado de la tienda, en vez de irse tan lejos.
-Pues...-vaciló. Esperé a que organizase sus ideas pacientemente.-Tu ya te habrás dado cuenta de tus, emm..., dificultades para retener tus pensamientos en tu cabeza cuando te alteras... Y por eso huyeron del campameto sonámbulas, ya que no agunataban la presión de tantas emociones y pensamientos.
-¿Y tú como lo sabes?- pregunté molesta que me echara las culpas a mi.
-Porque a mi también me enviaste tu pesadilla, pero yo siempre tengo..., la “barrera” contra ataques metales y eso me puso alerta y me despertó, entoces ví como tus amigas se metían en el bosque, andando de forma torpe, y las seguí. Como no sabía que hacer, fuí a despertarte. Tardé un poco en coseguir que salieses del subconsciente, y me comencé a preocupar por si tus amigas estaban adentrándose demasiado en el bosque y mientras debatía conmigo mismo, te despertaste de golpe y con un mal humor increíble- reí por lo bajo, comenzando a relajarme ahora que lo entendía un poco- ¿siempre te despiertas con ese humor?- dijo siguiendo la broma. Asentí con la cabeza reteniendo las carcajadas para no despertar a las demás. Entonces sonó mi estómago de una manera exajerada y Jack fue a por algo para comer.
Cuando terminé, me puse a pensar sobre cómo podría aprender a controlar mis pensamientos. Entoces Jack me dijo muy sobrado de si mismo:
-Yo podría enseñarte. Ya has visto que casi podía soportar tu explosión de pensamientos...
-¿Casi?- le interrumpí. Tardó un poco en contestar.
- Vale..., hubo momentos en los que vi partes de tu pesadilla, por eso se que era una pesadilla, porque veía lo que tu veías y sentía lo que tu sentías- dijo visiblemente molesto de que le hubiese atavesado sus barreras, hasta ahora, invencibles. Y eso me gustó, ya que significaba que era más fuerte que él.
-¿Qué partes viste?- pregunté algo interesada.
-No mucho, ya que pensaba que era una invasión a tu intimidad...
-¿Pero qué viste? Quiero saber que es lo que viste- dije haciendo que dejara de evitar el tema.
-Vale, haber, ví a tus amigas tiradas en el suelo y quemadas de la punta de los pies hasta las cejas, olí a carne y sentí las arcadas que tu tenías, después conseguí deshacerme de tus pensamientos, y después volvíste a empujar con más fuerza tus pensamientos y me ví a mi mismo dando vueltas y susurrando cosas como un poseso, y al final conseguí deshacerme y te despertastes de golpe. ¿Contenta?
-La verdad es que ahora mismo no sabría decirte como me siento.
Para cuando nos terminamos las galletitas saladas que trajo Jack, tenía tantas sed que nada más dar por terminada la conversación, fuí rápidamente a buscar algo para beber.
Todavía no era de día cuando se levantó Danna. A pesar de lo poco que había dormido, parecía bastante despajada. La invitamos a sentarse con nosotros. Traje algo para que comiese Danna, ya que Jack y yo habíamos arrasado con las galletitas saladas mientras hablabamos.
Danna estaba muy callada y evitaba mirarme. Estaba un poco nerviosa, pero lo disimulaba muy bien, solo le fallaba que yo la conocía demasiado bien.
-¡Ay!- gritó Judith de golpe y nos acercamos a ver que le pasaba.
-¿Qué ha pasado?- dijo Danna.
-¡Me ha picado un bicho!- volvió a gritar.
-Tampoco es para tanto...- comenzó a decir Jack, pero Judith le interrumpió bruscamente:
-¡No sería para tanto si no fuese por que soy alérgica a las picadas de casi todos los insectos!-gritó histérica-¡Necesito mi antihistamínico!
-¿Dónde está?- preguntó Danna.
-Supongo que estará en su mochila, Danna- dijo Jack- Y tu deberías calmarte, Judith, solo es una picada y tienes el anti-nosequé en la mochila, asi que relajate y mantén la calma.
Judith le miró con mala cara, pero no replicó.
Samantha y Danna salieron de la tienda con el antihistamínico en la mano. Samantha se habría despertado con tanto grito y alboroto.
-No queda mucho de esto- dijo Samantha- habrá que ir a compar más, solo por si acaso.
-Tienes razón, y más estando en un bosque lleno de bichos-dijo Judith.
-¿Cuándo iremos?-pregunté.
Nadie contestó, las chicas me miraban con miedo y recelo. Le estube dando vueltas a esa cuestión hasta que caí en la cuenta de que vieron mi pesadilla. ¿Tenían miedo de mi?, ¿pensaban que la pesadilla la había elegido yo?, ¿creían que yo quería que les pasase eso?

viernes, 9 de marzo de 2012

Capitulo 3

Es tarde. Estoy siendo vigilada, no veo por quien, pero se que es así. De momento, no me importa. Mientras continue solo vigilando. Huele bien, a carne. Tengo hambre, mucha. Sigo el olor, me lleva lejos, hacia los árboles. Me sigo acercando. Veo un resplandor, un fuego de campamento, pero no hay voces, ni ruidos propios de un campameto. Sigo acercandome. Una racha de viento empuja el humo hacia mi. Siento que no debeía estar en ese lugar, pero aun así sigo avanzando. Dolor repentino, me he caido. Me levanto intentando hacer el menor ruido posible. Entonces las veo, Samantha, Judith, Danna. Estan quemadas, llenas de ampollas y marcas rojas. Aparto la vista bruscamente, conteniendo un grito de horror y buscando al responsable. En ese momento, me tapan la boca con fuerza. Intento sacarme de encima la mano, pero mis manos están colocadas tras mi espalda en un angulo doloroso. Pruebo algo desesperado: morder la mano que me aprieta dolorosamete los labios y chillar a todo pulmón. Siento un dolor agudo en la boca y sabor a sangre: me he mordido. Intento debatirme. Comienzo a ver como se mueve todo a mi alrededor; me arrastran lejos de la escena. Intento cogerme con los pies a un árbol cercano, pero lo consigo. Siguen arrastrandome. Tengo miedo. Siento algo húmedo en mi cara: lágrimas. En el momento en el que bajan por mis pómulos hasta la mano que me tapa la boca con fuerza, me dan media vuelta bruscamente y me encaro con la persona que me ha estado arrastrando y tapándome la boca. Es Jack. Tiene lágrimas en los ojos, pero parece no darse cuenta. Me libera de su mano. "Lo siento", dice su expresión mortificada.



Estaba sudando dentro de un saco negro como el carbón. El corazón me iba a mil. Tardé un rato en darme cuenta de que solo había sido un sueño. Miré a mi alrededor, desorientada. Estaba en una pequeña tienda junto a las chicas, demasiado apretujada para dormir cómodamente. Me asomé fuera. No había nada más que unos cuantos árboles a mi alrededor. No ví a Jack. Entonces comienzaron a llegar los recuerdos del dia anterior.
La cena, la visita a dirección, la pequeña sorpresa que nos dio Jack, diciendo que su madre había tenido que irse repentinamente, la corta conversación con Jack sobre donde teníamos que ir y por donde, la salida a escondidas del internado, que con las llaves que llevaba Jack fué relativamente  fácil. Más tarde, de camino al bosque para pasar desapercibidos, comiendo una bolsa de Cheetos con sabor a queso y poco más entre todos, rellenando unas cantimploras en un riachuelo que parecía limpio, el camino recorrido hasta el lugar donde nos encontrábamos y Jack diciendo que haría una hoguera unos metros más allá de las hojas secas...
Entonces lo ví. Una sombra agachada al lado del fuego, avivándolo. Me giré y ví algo que antes me había pasado desapercibido: todas las cosas de Jack estaban recogidas en el sito donde habia dormido, incluso su tienda, más pequeña todavía que la nuestra.
Me levanté para salir de la tienda y estirar un poco los músculos adormecidos. Entonces Jack se dio la vuelta, me habría escuchado. Me sentía cansada de mala manera, sin ni una gana de hablar cuando me saludó, pero aun así le respondí con una media sonrisa. El también tenía pinta de haber dormido poco. Nos sentamos junto a la hoguera. Al rato vino Danna y se nos unió. Ninguno habló hasta que llegó Samantha. Ella si que había dormido bien. Venia con una sonrisa y sin rastro de ojeras en la cara.
-¿Está listo el desayuno?- dijo.
- No, pero hay comida en aquella bolsa- respondió Jack.
Samantha fue hacia la bolsa y cogió unas galletas. Se acercó a nosotras y nos ofreció una galleta. No me di cuanta del hambre que tenía hasta que me puse la galleta en la boca. Comenzamos a hablar un poco. La conversación fue cambiando poco a poco hasta que acabamos contándonos chistes y anécdotas graciosas. Supongo que fueron las carcajadas lo que despertó a  Judith. Me habría gustado estar sentada en un asiento más cómodo, ya que el tronco en el que estaba sentada se me estaba haciendo algo incómodo.
Cuando me cansé de ese asiento improvisado, me fui a dar una vuelta por los alrededores. Di una vuelta, encontré una piedra con una forma curiosa que, por supuesto, me la guardé en el bolsillo. Estaba mirando a un pajarito comer entre unos hierbajos cunado sentí una presión en mi cabeza. Eso me asustó y me puse en pié de golpe, con lo cual conseguí que el pajarito huyera volando. Entonces me acordé de que llevaba bastante rato vagando entre los árboles y que se estarían preocupando por mi. Un segundo después de ese pensamiento escuché a Danna:
¿Dónde estás?¿Te has perdido?
No, no me he perdido, estoy llegando al "campamento".
Bien, porque saldremos de aquí a un rato- dijo Jack.
Debía comenzar a aprender a hablar sola y únicamente con quien quería hablar.
Tardé un poco en regresar. Cuando llegué ya estaba todo recogido, la hoguera apagada y todo listo para partir. Cogí mis cosas y comenzamos la marcha dirección noreste.
Tras una semana de marcha vordeando ciudades, para evitar ser vistos, nos estábamos quedando sin más comida. Estabamos discutiendo si debíamos o no comprar más comida antes de que se nos acabara, ya que la directora le había dado más de 100 libras para comprar lo que necesitásemos.
Dos dias después de que todos estubiésemos de acuerdo y con todo planeado, salimos de expedición. Nos llevó poco rato salir del bosque, aunque llegar hasta la ciudad más cercana nos ocupó toda la mañana. Pero llegar al mediodía nos fué bién, porque según Jack, si hubiésemos llegado antes de las 12, no podríamos haber hecho nada, ya que era horario escolar.
Jack había dejado de ser tan arrogate, ahora estaba siempre vigilante y atento. Había sido de gran ayuda en la planteación del plan. Samantha y yo teníamos que ir a comprar comida que se conservase bién. Judith y Danna algo de ropa de abrigo, ya que la mitad de lo que teníamos estaba roto y sucio. Jack dijo que el iría a una cabina para intentar llamar a su madre y decirle que estabamos bién y preguntarle no-se-qué más.
Samantha y yo estábamos llevando las cosas que habíamos comprado donde nos había dicho Jack: escondidas detrás de la escalera de una casa abandonada. Según él no entraría nadie, pero aun así, tubimos cuidado en que nadie nos viese llegar con las bolsas a esa casa y salir de allí sin ellas.
Volvimos al centro de la ciudad, al parque donde habíamos quedado. Llegámos las primeras. A la media hora de estar preocupadas Samantha vió que se acercaban Danna y Judith. Cuando estubieron más cerca, vimos que tenian una expresión de miedo en los rostros. Nos saludaron con un entusiasmo falso y nos invitaron a dar un paseo por un sendero medio escondido entre los arbustos. Después de insistir mucho rato, Danna nos dijo que debíamos adentrarnos entre los arbustos para que nadie pudiese escuchar nada. Entonces les recordé una cosa:
¿Hemos caminado todo este camino, pudiendo hablar así?
Tienes razón, podríamos hablar así en cualquier sitio, ¿pero serías capaz de controlar tu expresión delante de cualquiera, o de estar concentrada en dos conversaciones; la mental y otra hablando en voz alta como tapadera?- Dijo Judith. A veces me sorprendía todo lo que le podía pasar por la cabeza en un momento.
No, no podría, lo siento, he perdido la paciencia, pero es que esto de tanto secretismo me pone nerviosa- Dije algo avergozada. Me estaba comportando como una estúpida imprudente.
Tenemos la certeza de que alguien nos quiete capturar. De camino al parque nos han sueguido dos personas bastante altas. Han intentado cogernos y dentro de unos segundos entraremos enestado de shock por lo que hemos corrido saltado y demás hasta que uno de esos dos ha sido embestido por una moto. No es que fuese a mucha velocidad la moto y no estoy segura de que tenga ninguna herida grave el hombre, pero eso los ha entretenido un poco- fué un torrente de palabras y recuerdos por parte de Danna. Si antes me sentía mal con migo misma, en ese momento me creí la peor persona sobre la faz de la Tierra. Dos de mis mejores amigas habían sido perseguidas y casi caputradas por dos personas altas que ni sabíamos si eran hombres o mujeres. Me acerqué lo más rápido posible a mis dos amigas y les abrazé intentando que con ese simple gesto se borraran todos esos recuerdos desagradables.
Y entonces caí en la cuenta de que Jack estaba por ahí solo intentando hablar con su madre. No fuí consciente, pero no se cómo había enviado ese pensamiento a las demás y ahora estábamos todas intentando contactar con Jack y corriendo como posesas hacia el punto de encuentro.
Jack estába sentado en el banco justo donde yo me había sentado, mirando distraidamente el sendero por donde se supune que deberíamos llegar. Me sorprendió su que se le diera tan bién fingir que no estaba preocupado, solo se le escapaban un par de detalles: los tensos hombros y los puños tan apretados que los nudillos se le veían blancos. Si no fuese por eso, encajaría prefectamente en ese dia soleado en el cual todo el mundo salía fuera a comer.
Cuando nos acercamos a él, no se relajó, al contrario, se puso más tenso ya que veníanos por otro lado, por el uno que no nos había enseñado.
Entonces Samantha, que había estado muy callada, le acribilló con los recuerdos del últimos quinze minutos.
El semblante de Jack se mantubo sereno, pero los puños se le apretaron aún más. Mientras nos acercábamos, nos fué haciendo preguntas sin darnos tiempo a responder:
¿Estáis todas bién?, ¿os han seguido hasta aquí?, ¿estáis en estado de shock?, ¿han visto donde habéis guardado las cosas?. Creo que es hora de volver al bosque.
Nadie dijo nada. Fuimos en dirección a la casa abandonada, recogimos nuestras mochilas y metimos la comida en las bolsas grandes donde estaba el resto de la comida que cogimos de la cocina del internado.
No hablamos hasta que llegamos a los restos del campamento. Ya eran más de las dos y todos teníamos hambre, así que cogí lo primero que ví y nos lo comimos.
¿Qué te ha dicho tu madre? Parecías nervioso en el parque.- dije.
Me ha dicho que no nos debe de quedar mucho, que se alegra de que estamos bién y entonces se ha cortado la señal.
¿Cómo que se ha cortado?- preguntó Judith.
Se ha tenido que cortar. Se ha quedado a medias diciendome que tengamos cuidado y eso no es normal. Después he pensado que se me habría acabado el dinero que había puesto para llamar, pero me ha devuelto más de la mitad de lo que había puesto. Así que las opciones que quedan, que no sean disparates, son que se ha cortado o que alguien a colgado de golpe el telefono.- contestó Jack abruptamente, casi chillando.
Después de eso no dijimos nada más. Era la primera vez que Jack se ponía así, debía estar muy preocupado. Al momento de que pensase eso, Jack se levantó de golpe y se adentró en el bosque. Después de eso llegué a la conclusión de que, sin darme cuenta proyectaba los pensamientos a los demás. Y que solia pasarme en momentos de tensión o emociones fuertes, como la preocupación que sentía por Jack en esos momentos.
Levanté la vista de la ramita que me había quedado mirando y vi a las chicas mirándome fijamente. Ya se me habían vuelto a escapar los pensamientos. Intenté dejar la mente en blanco para que no se me escapase nada más. Creo que acabé consiguiéndolo, ya que las chicas estaban preparando el campamento para pasar la noche y encendiendo un fuego.
Jack no volvió hasta bién entrada la noche. Reprimí mi curiosidad de preguntarle dónde había estado para tardar tanto, pero debió ver en mis ojos la curiosidad que tenía porque dijo:
He dado una vuelta, me he desorientado y he vuelto siguiendo el rastro que había dejado, pero antes de llegar, he pensado en borrar un poco el rastro que hemos dejado nosotros, solo por si acaso.