Esa noche Jack puso discretamente su tienda más cerca de la nuestra. No me importó mucho, pero me devané los sesos intentando adivinar el porqué se acercaba más; ¿habría cogido más confianza?, ¿tendría miedo de dormir tan apartado?, si era el caso ¿tenía miedo por él o por nosotras?, ¿roncaría fuerte?...
Cenamos un poco y nos fuimos a dormir pronto. Después de ese día, necesitaba un buen descanso, pero mi subconsciente tenía otros planes: la pesadilla. Ya me estaba abituando a ese sueño, sabía lo que iba a pasar pero no podía canviar nada. Lo único que podía hacer era intentar fijarme en más detalles.
Me acerqué sigiendo el olor a carne asada. A cada milésima de segundo el olor se me hacía más repugnante. Continué caminando, intentando sofocar las arcadas, hacia aquella visión repugnante. Miré a las chicas directamente y, con la bilis en la boca, ví que continuában respirando. En ese momento, anticipé que llegaría Jack tapándome la boca. Me dejé llevar sin protestar, cuanto antes llegase al pequeño claro, antes acabaría. Llegámos al claro, pero esta vez no acabó de golpe la pesadilla, Jack no paraba de dar vueltas, llegaba a un árbol, daba la vuelta y volvía, a la vez, murmuraba algo como: "yo no quería", "me manipulaban", "me tendieron una trampa", alguna maldición y algunos tacos. Yo intentába acrecarme y tranquilizarlo para que dejase de hacer ruido al pisar hojas secas, pero algo me retenía, no podía moverme y casi ni respirar. Intenté debatirme, pero solo conseguí que todo se viese borroso y que me pitasen los oídos.
Noté que todo a mi alrededor se desvanecía y de repente me encontraba en un espacio casi claustrofóbico. Tardé un poco en reaccionar: estába en mi tienda y que alguien me sacudía violentamente. Había mucho espacio en la tienda, más de lo normal. Estába sola en la tienda a excepción de la sombra que me seguía sacudiendo. Me incorporé un poco; ese molestón no sabía que me ponía de un mal humor terrible que me levantásen en contra de mi voluntad, ya habían sufrido las consecuencias más de siete despertadores.
Miré, ceñuda, intentando ver algo en esa oscuridad. No me costó mucho acostumbrarme a la tenue luz que entraba, junto a un frío aire, por la puerta abierta de mi tienda. Era Jack. Contube toda la ira que pude y pregunté:
- ¿Qué demonios haces aquí?, ¿dónde están las chicas?, ¿qué haces ahí como un pasmarote?, ¡habla!
- Yo... Esto...- se concentró de golpe- Tus amigas se han ido "sonámbulas" hacia el norte. No sabía que hacer y he venido a despertarte... No avanzan muy rápido, podemos alcanzarlas si nos damos prisa.
- ¡Vamos!- dije. Me levanté y entonces me puse a pensar porqué vacilaba. Acabé suponiendo que le desconcertó mi mal humor tan repentino. Cogí una chaqueta que me encontré y unos zapatos. Salí escopeteada de la tienda. Miré a mi alrededor y vi que Jack me esperaba en una esquina del claro. Se dió la vuelta para entrar en la maleza y yo le seguí.
No caminamos más de 10 minutos. Nos las encontramos a las tres despiertas y muy desorientadas. Nos miraron con una mezcla de terror y alivio. Volvimos al campamento, casi llevándolas encima. Estaban agotadas. Entraron a la tienda como zombies. Yo me quedé fuera, al lado de la hoguera, a esperar que se hiciese de día, ya que sabía que no podria dormir más.
Al rato vino Jack. Estubimos callados un rato, hasta que se cansó y preguntó:
-No puedes dormir, ¿verdad?- esperó a que contestase, pero no lo hice ya que era obvio.- Yo tampoco. ¿Sabes porqué tus amigas se han largado al bosque?
-No, ¿tú si?- dije un tanto más interesada.
-Si, por tu culpa.
-¿Cómo dices?-pregunté anonada, ¿por mi culpa se habían ido hacia el bosque en mitad de la noche?, ¿les habría estado dando golpes mientras vivia mi pesadilla?, no lo creo, me habrían despertado o echado de la tienda, en vez de irse tan lejos.
-Pues...-vaciló. Esperé a que organizase sus ideas pacientemente.-Tu ya te habrás dado cuenta de tus, emm..., dificultades para retener tus pensamientos en tu cabeza cuando te alteras... Y por eso huyeron del campameto sonámbulas, ya que no agunataban la presión de tantas emociones y pensamientos.
-¿Y tú como lo sabes?- pregunté molesta que me echara las culpas a mi.
-Porque a mi también me enviaste tu pesadilla, pero yo siempre tengo..., la “barrera” contra ataques metales y eso me puso alerta y me despertó, entoces ví como tus amigas se metían en el bosque, andando de forma torpe, y las seguí. Como no sabía que hacer, fuí a despertarte. Tardé un poco en coseguir que salieses del subconsciente, y me comencé a preocupar por si tus amigas estaban adentrándose demasiado en el bosque y mientras debatía conmigo mismo, te despertaste de golpe y con un mal humor increíble- reí por lo bajo, comenzando a relajarme ahora que lo entendía un poco- ¿siempre te despiertas con ese humor?- dijo siguiendo la broma. Asentí con la cabeza reteniendo las carcajadas para no despertar a las demás. Entonces sonó mi estómago de una manera exajerada y Jack fue a por algo para comer.
Cuando terminé, me puse a pensar sobre cómo podría aprender a controlar mis pensamientos. Entoces Jack me dijo muy sobrado de si mismo:
-Yo podría enseñarte. Ya has visto que casi podía soportar tu explosión de pensamientos...
-¿Casi?- le interrumpí. Tardó un poco en contestar.
- Vale..., hubo momentos en los que vi partes de tu pesadilla, por eso se que era una pesadilla, porque veía lo que tu veías y sentía lo que tu sentías- dijo visiblemente molesto de que le hubiese atavesado sus barreras, hasta ahora, invencibles. Y eso me gustó, ya que significaba que era más fuerte que él.
-¿Qué partes viste?- pregunté algo interesada.
-No mucho, ya que pensaba que era una invasión a tu intimidad...
-¿Pero qué viste? Quiero saber que es lo que viste- dije haciendo que dejara de evitar el tema.
-Vale, haber, ví a tus amigas tiradas en el suelo y quemadas de la punta de los pies hasta las cejas, olí a carne y sentí las arcadas que tu tenías, después conseguí deshacerme de tus pensamientos, y después volvíste a empujar con más fuerza tus pensamientos y me ví a mi mismo dando vueltas y susurrando cosas como un poseso, y al final conseguí deshacerme y te despertastes de golpe. ¿Contenta?
-La verdad es que ahora mismo no sabría decirte como me siento.
Para cuando nos terminamos las galletitas saladas que trajo Jack, tenía tantas sed que nada más dar por terminada la conversación, fuí rápidamente a buscar algo para beber.
Todavía no era de día cuando se levantó Danna. A pesar de lo poco que había dormido, parecía bastante despajada. La invitamos a sentarse con nosotros. Traje algo para que comiese Danna, ya que Jack y yo habíamos arrasado con las galletitas saladas mientras hablabamos.
Danna estaba muy callada y evitaba mirarme. Estaba un poco nerviosa, pero lo disimulaba muy bien, solo le fallaba que yo la conocía demasiado bien.
-¡Ay!- gritó Judith de golpe y nos acercamos a ver que le pasaba.
-¿Qué ha pasado?- dijo Danna.
-¡Me ha picado un bicho!- volvió a gritar.
-Tampoco es para tanto...- comenzó a decir Jack, pero Judith le interrumpió bruscamente:
-¡No sería para tanto si no fuese por que soy alérgica a las picadas de casi todos los insectos!-gritó histérica-¡Necesito mi antihistamínico!
-¿Dónde está?- preguntó Danna.
-Supongo que estará en su mochila, Danna- dijo Jack- Y tu deberías calmarte, Judith, solo es una picada y tienes el anti-nosequé en la mochila, asi que relajate y mantén la calma.
Judith le miró con mala cara, pero no replicó.
Samantha y Danna salieron de la tienda con el antihistamínico en la mano. Samantha se habría despertado con tanto grito y alboroto.
-No queda mucho de esto- dijo Samantha- habrá que ir a compar más, solo por si acaso.
-Tienes razón, y más estando en un bosque lleno de bichos-dijo Judith.
-¿Cuándo iremos?-pregunté.
Nadie contestó, las chicas me miraban con miedo y recelo. Le estube dando vueltas a esa cuestión hasta que caí en la cuenta de que vieron mi pesadilla. ¿Tenían miedo de mi?, ¿pensaban que la pesadilla la había elegido yo?, ¿creían que yo quería que les pasase eso?