sUeÑoS dE nUbEs

sUeÑoS dE nUbEs

viernes, 9 de marzo de 2012

Capitulo 3

Es tarde. Estoy siendo vigilada, no veo por quien, pero se que es así. De momento, no me importa. Mientras continue solo vigilando. Huele bien, a carne. Tengo hambre, mucha. Sigo el olor, me lleva lejos, hacia los árboles. Me sigo acercando. Veo un resplandor, un fuego de campamento, pero no hay voces, ni ruidos propios de un campameto. Sigo acercandome. Una racha de viento empuja el humo hacia mi. Siento que no debeía estar en ese lugar, pero aun así sigo avanzando. Dolor repentino, me he caido. Me levanto intentando hacer el menor ruido posible. Entonces las veo, Samantha, Judith, Danna. Estan quemadas, llenas de ampollas y marcas rojas. Aparto la vista bruscamente, conteniendo un grito de horror y buscando al responsable. En ese momento, me tapan la boca con fuerza. Intento sacarme de encima la mano, pero mis manos están colocadas tras mi espalda en un angulo doloroso. Pruebo algo desesperado: morder la mano que me aprieta dolorosamete los labios y chillar a todo pulmón. Siento un dolor agudo en la boca y sabor a sangre: me he mordido. Intento debatirme. Comienzo a ver como se mueve todo a mi alrededor; me arrastran lejos de la escena. Intento cogerme con los pies a un árbol cercano, pero lo consigo. Siguen arrastrandome. Tengo miedo. Siento algo húmedo en mi cara: lágrimas. En el momento en el que bajan por mis pómulos hasta la mano que me tapa la boca con fuerza, me dan media vuelta bruscamente y me encaro con la persona que me ha estado arrastrando y tapándome la boca. Es Jack. Tiene lágrimas en los ojos, pero parece no darse cuenta. Me libera de su mano. "Lo siento", dice su expresión mortificada.



Estaba sudando dentro de un saco negro como el carbón. El corazón me iba a mil. Tardé un rato en darme cuenta de que solo había sido un sueño. Miré a mi alrededor, desorientada. Estaba en una pequeña tienda junto a las chicas, demasiado apretujada para dormir cómodamente. Me asomé fuera. No había nada más que unos cuantos árboles a mi alrededor. No ví a Jack. Entonces comienzaron a llegar los recuerdos del dia anterior.
La cena, la visita a dirección, la pequeña sorpresa que nos dio Jack, diciendo que su madre había tenido que irse repentinamente, la corta conversación con Jack sobre donde teníamos que ir y por donde, la salida a escondidas del internado, que con las llaves que llevaba Jack fué relativamente  fácil. Más tarde, de camino al bosque para pasar desapercibidos, comiendo una bolsa de Cheetos con sabor a queso y poco más entre todos, rellenando unas cantimploras en un riachuelo que parecía limpio, el camino recorrido hasta el lugar donde nos encontrábamos y Jack diciendo que haría una hoguera unos metros más allá de las hojas secas...
Entonces lo ví. Una sombra agachada al lado del fuego, avivándolo. Me giré y ví algo que antes me había pasado desapercibido: todas las cosas de Jack estaban recogidas en el sito donde habia dormido, incluso su tienda, más pequeña todavía que la nuestra.
Me levanté para salir de la tienda y estirar un poco los músculos adormecidos. Entonces Jack se dio la vuelta, me habría escuchado. Me sentía cansada de mala manera, sin ni una gana de hablar cuando me saludó, pero aun así le respondí con una media sonrisa. El también tenía pinta de haber dormido poco. Nos sentamos junto a la hoguera. Al rato vino Danna y se nos unió. Ninguno habló hasta que llegó Samantha. Ella si que había dormido bien. Venia con una sonrisa y sin rastro de ojeras en la cara.
-¿Está listo el desayuno?- dijo.
- No, pero hay comida en aquella bolsa- respondió Jack.
Samantha fue hacia la bolsa y cogió unas galletas. Se acercó a nosotras y nos ofreció una galleta. No me di cuanta del hambre que tenía hasta que me puse la galleta en la boca. Comenzamos a hablar un poco. La conversación fue cambiando poco a poco hasta que acabamos contándonos chistes y anécdotas graciosas. Supongo que fueron las carcajadas lo que despertó a  Judith. Me habría gustado estar sentada en un asiento más cómodo, ya que el tronco en el que estaba sentada se me estaba haciendo algo incómodo.
Cuando me cansé de ese asiento improvisado, me fui a dar una vuelta por los alrededores. Di una vuelta, encontré una piedra con una forma curiosa que, por supuesto, me la guardé en el bolsillo. Estaba mirando a un pajarito comer entre unos hierbajos cunado sentí una presión en mi cabeza. Eso me asustó y me puse en pié de golpe, con lo cual conseguí que el pajarito huyera volando. Entonces me acordé de que llevaba bastante rato vagando entre los árboles y que se estarían preocupando por mi. Un segundo después de ese pensamiento escuché a Danna:
¿Dónde estás?¿Te has perdido?
No, no me he perdido, estoy llegando al "campamento".
Bien, porque saldremos de aquí a un rato- dijo Jack.
Debía comenzar a aprender a hablar sola y únicamente con quien quería hablar.
Tardé un poco en regresar. Cuando llegué ya estaba todo recogido, la hoguera apagada y todo listo para partir. Cogí mis cosas y comenzamos la marcha dirección noreste.
Tras una semana de marcha vordeando ciudades, para evitar ser vistos, nos estábamos quedando sin más comida. Estabamos discutiendo si debíamos o no comprar más comida antes de que se nos acabara, ya que la directora le había dado más de 100 libras para comprar lo que necesitásemos.
Dos dias después de que todos estubiésemos de acuerdo y con todo planeado, salimos de expedición. Nos llevó poco rato salir del bosque, aunque llegar hasta la ciudad más cercana nos ocupó toda la mañana. Pero llegar al mediodía nos fué bién, porque según Jack, si hubiésemos llegado antes de las 12, no podríamos haber hecho nada, ya que era horario escolar.
Jack había dejado de ser tan arrogate, ahora estaba siempre vigilante y atento. Había sido de gran ayuda en la planteación del plan. Samantha y yo teníamos que ir a comprar comida que se conservase bién. Judith y Danna algo de ropa de abrigo, ya que la mitad de lo que teníamos estaba roto y sucio. Jack dijo que el iría a una cabina para intentar llamar a su madre y decirle que estabamos bién y preguntarle no-se-qué más.
Samantha y yo estábamos llevando las cosas que habíamos comprado donde nos había dicho Jack: escondidas detrás de la escalera de una casa abandonada. Según él no entraría nadie, pero aun así, tubimos cuidado en que nadie nos viese llegar con las bolsas a esa casa y salir de allí sin ellas.
Volvimos al centro de la ciudad, al parque donde habíamos quedado. Llegámos las primeras. A la media hora de estar preocupadas Samantha vió que se acercaban Danna y Judith. Cuando estubieron más cerca, vimos que tenian una expresión de miedo en los rostros. Nos saludaron con un entusiasmo falso y nos invitaron a dar un paseo por un sendero medio escondido entre los arbustos. Después de insistir mucho rato, Danna nos dijo que debíamos adentrarnos entre los arbustos para que nadie pudiese escuchar nada. Entonces les recordé una cosa:
¿Hemos caminado todo este camino, pudiendo hablar así?
Tienes razón, podríamos hablar así en cualquier sitio, ¿pero serías capaz de controlar tu expresión delante de cualquiera, o de estar concentrada en dos conversaciones; la mental y otra hablando en voz alta como tapadera?- Dijo Judith. A veces me sorprendía todo lo que le podía pasar por la cabeza en un momento.
No, no podría, lo siento, he perdido la paciencia, pero es que esto de tanto secretismo me pone nerviosa- Dije algo avergozada. Me estaba comportando como una estúpida imprudente.
Tenemos la certeza de que alguien nos quiete capturar. De camino al parque nos han sueguido dos personas bastante altas. Han intentado cogernos y dentro de unos segundos entraremos enestado de shock por lo que hemos corrido saltado y demás hasta que uno de esos dos ha sido embestido por una moto. No es que fuese a mucha velocidad la moto y no estoy segura de que tenga ninguna herida grave el hombre, pero eso los ha entretenido un poco- fué un torrente de palabras y recuerdos por parte de Danna. Si antes me sentía mal con migo misma, en ese momento me creí la peor persona sobre la faz de la Tierra. Dos de mis mejores amigas habían sido perseguidas y casi caputradas por dos personas altas que ni sabíamos si eran hombres o mujeres. Me acerqué lo más rápido posible a mis dos amigas y les abrazé intentando que con ese simple gesto se borraran todos esos recuerdos desagradables.
Y entonces caí en la cuenta de que Jack estaba por ahí solo intentando hablar con su madre. No fuí consciente, pero no se cómo había enviado ese pensamiento a las demás y ahora estábamos todas intentando contactar con Jack y corriendo como posesas hacia el punto de encuentro.
Jack estába sentado en el banco justo donde yo me había sentado, mirando distraidamente el sendero por donde se supune que deberíamos llegar. Me sorprendió su que se le diera tan bién fingir que no estaba preocupado, solo se le escapaban un par de detalles: los tensos hombros y los puños tan apretados que los nudillos se le veían blancos. Si no fuese por eso, encajaría prefectamente en ese dia soleado en el cual todo el mundo salía fuera a comer.
Cuando nos acercamos a él, no se relajó, al contrario, se puso más tenso ya que veníanos por otro lado, por el uno que no nos había enseñado.
Entonces Samantha, que había estado muy callada, le acribilló con los recuerdos del últimos quinze minutos.
El semblante de Jack se mantubo sereno, pero los puños se le apretaron aún más. Mientras nos acercábamos, nos fué haciendo preguntas sin darnos tiempo a responder:
¿Estáis todas bién?, ¿os han seguido hasta aquí?, ¿estáis en estado de shock?, ¿han visto donde habéis guardado las cosas?. Creo que es hora de volver al bosque.
Nadie dijo nada. Fuimos en dirección a la casa abandonada, recogimos nuestras mochilas y metimos la comida en las bolsas grandes donde estaba el resto de la comida que cogimos de la cocina del internado.
No hablamos hasta que llegamos a los restos del campamento. Ya eran más de las dos y todos teníamos hambre, así que cogí lo primero que ví y nos lo comimos.
¿Qué te ha dicho tu madre? Parecías nervioso en el parque.- dije.
Me ha dicho que no nos debe de quedar mucho, que se alegra de que estamos bién y entonces se ha cortado la señal.
¿Cómo que se ha cortado?- preguntó Judith.
Se ha tenido que cortar. Se ha quedado a medias diciendome que tengamos cuidado y eso no es normal. Después he pensado que se me habría acabado el dinero que había puesto para llamar, pero me ha devuelto más de la mitad de lo que había puesto. Así que las opciones que quedan, que no sean disparates, son que se ha cortado o que alguien a colgado de golpe el telefono.- contestó Jack abruptamente, casi chillando.
Después de eso no dijimos nada más. Era la primera vez que Jack se ponía así, debía estar muy preocupado. Al momento de que pensase eso, Jack se levantó de golpe y se adentró en el bosque. Después de eso llegué a la conclusión de que, sin darme cuenta proyectaba los pensamientos a los demás. Y que solia pasarme en momentos de tensión o emociones fuertes, como la preocupación que sentía por Jack en esos momentos.
Levanté la vista de la ramita que me había quedado mirando y vi a las chicas mirándome fijamente. Ya se me habían vuelto a escapar los pensamientos. Intenté dejar la mente en blanco para que no se me escapase nada más. Creo que acabé consiguiéndolo, ya que las chicas estaban preparando el campamento para pasar la noche y encendiendo un fuego.
Jack no volvió hasta bién entrada la noche. Reprimí mi curiosidad de preguntarle dónde había estado para tardar tanto, pero debió ver en mis ojos la curiosidad que tenía porque dijo:
He dado una vuelta, me he desorientado y he vuelto siguiendo el rastro que había dejado, pero antes de llegar, he pensado en borrar un poco el rastro que hemos dejado nosotros, solo por si acaso.

No hay comentarios: