sUeÑoS dE nUbEs

sUeÑoS dE nUbEs

martes, 15 de mayo de 2012

Capítulo 6

- Mira por allí, seguro que se han escondido- dijo una voz de hombre, que por el tono que puso, debía ser el cabezilla.
Habían, como mínimo, dos personas más. Busqué la mirada de Jack y le dije asustada, recordando mis pesadillas:
¿Dónde están las chicas?- a Jack le cambió la expresión de golpe.
No lo sé. Debes buscarlas con tu Don- dijo antes de que pudiese replicar- pero debes concentrarte sólo en ellas, como ahora haces conmigo, de lo contrario nos descubrirán.
¿Y si no llego más lejos de cinco metros cuadrados a la redonda?¿Y si ellas están concentradas y no me reconocen?¿Y si no me quieren reconocer?¿Y si...?
Cállate ya -dijo antes de que llagase a peores conclusiones- Inténtalo como mínimo. Me molesta una barbaridad que, sin ni si quiera intentarlo, te des por vencida. - cada palabra que dijo fue como un tortazo en plena cara. Decía únicamente la verdad, pero eso me sentó peor que un atracón de comida basura justo antes de subir a la montaña rusa.
No dije nada más, ni él tampoco. Me concentré en las chicas y busqué a mi alrededor. Era como alargar únicamente los dedos hacia algo: lo tienes delante, pero si no te estiras un poco más, no llegas ni por casualidad. Me estiré todo lo que pude mentalmente, pero no era suficiente. Era como estirar una goma elástica muy dura lejos de mi. Debía intentar otra cosa, pero no se me ocurría nada. Tenía la mente en blanco, excepto por mi absoluta concentración en las chicas. Llegó un momento en el que pensé que si seguia estirando acabaría separándome del cuerpo. ¡Claro! Qué ciega estába. ¡Tenía que sacar mi mente de mi! No sabía si era seguro, ni si quiera lógico, separar lo que por naturaleza estaba unido, pero aún así lo intenté. Seguía estirándome cuando un movimiento, fastidiosamente inoportuno, me desconcentró por completo. Miré a Jack.
No te muevas ni un poco. Están justo debajo nuestro. Han estado moviendo todos los árboles para comprobar que no estamos subidos en ellos - en ese momento salieron volando varios pájaros y cayeron unas cuantas hojas al suelo - ¿Has avanzado en tu búsqueda? Llevas como cinco minutos mirando al vacío. Comenzaba a preocuparme por si esos -dijo con tono despectivo- habían entrado en tu mente.
Le expliqué lo que había conseguido, desde que había comenzado hasta que abajo habían comenzado a mover el árbol.
¿Podría ayudarte?- preguntó, aunque no tenía ni idea de cómo hacelo.
Tranquilo, me las arreglaré. Además, prefiero descubrir las cosas por mi misma.
Vale - dijo visiblemente agradecido de que le negase educadamente una ayuda que en realidad ni tenía- Por cierto, antes no quería ofenderte..., yo sólo...
No importa - dije concluyendo la conversación y volviendo a lo mio.
Tuve que volver a empezar de nuevo la fase de concentración, ya que me había desconcentrado completamente con tantas distracciones. Cuando llegué al punto donde había llegado anteriormente, noté algo diferente: podía llegar a cualquier parte, moverme como quisiera. Era diferente al movimiento del cuerpo, era como flotar, pero todo era sólido. Para moverme debía visualizarme moviendome hacia donde quería ir. En cuanto descubrí eso, noté algo extraño. Ese algo me hacía notar su presencia, pero sin intentar entrar en mi cabeza. Era raro, ya que no tenía ni idea de que se podía hacer eso. Me concentré por unos instantes, ya que me parecía interesante. Si fuesen los “malos”, habrían presionado hasta acabar con mis barreras. Entonces me acordé de lo que buscaba, y aunque me llamaba mucho la atención, lo dejé pasar.
Busqué durante lo que me pareció una eternidad. Fuí avanzando poco a poco, alejándome del árbol. En un momento dado, me dí cuenta de que comenzaba a oscurecer, debían haber pasado horas desde la interrupción. Decidí que ya se estaba alargando demasiado mi búsqueda.
Volví a mi cuerpo rápidamente y eso me provocó un mareo increible. Me costó unos segundos habituarme. Estaba recostada en el tronco de un árbol. Miré a mi alrededor precavidamente.
¿Cómo habré llegado hasta aquí?, ¿y dónde está Jack?- pensé para mis adentros. Me levanté y eso incrementó mi mareo, si cabe. No aguanté más y me puse a vomitar. No fue gran cosa: no había comido nada desde el desayuno. Me recosté en otro árbol a esperar que se me pasase el malestar. Entonces se me desató la imaginación: ¿dónde está Jack?, ¿y si nos han capturado?, pero si nos hubiesen capturado ¿no estaría con Jack, atada y vigilada?, ¿o me había traicionado?...
Por fin conseguí ponerme en pié. Dí una vuelta por los alrededores para desentumecer mis piernas, y ya de paso, mirar si había alguien vigilándome. Me alejé un poco, no demasiado, del árbol en el que me había “despertado” para volver enseguida. No tenía ganas de andar, y menos si había gente buscándome por los alrededores. Me senté en sobre montón de hojas secas y escuché un crujido detrás mio, hacia la izquierda. Me asusté tanto que al girarme dí un pequeño salto y acabé de pies mirando la cara estupefacta de Jack.
-¿Cómo narizes has hecho eso? Tienes que enseñarme- dijo casi carcajeandose.
-Yo... ha... ha sido producto del miedo- dije desconcertada por su tranquilidad- ¿Cómo he llegado hasta aquí abajo?¿Dónde estabas?- pregunté un poco molesta.
- Te he bajado yo. Como estaba todo muy tranquilo he pensado ya podía bajar, pero dejarte ahí arriba era una mala idea, te podías caer. Era mejor idea bajarte, pero cuando te he movido un poco, has abieto los ojos, en blanco completamente y te has dispuesto a atacarme. La verdad es que has bajado tu sola persiguiéndome, aunque gracias a mi...- puso una cara rara, como si le hubiesen pellizcado, parecía que se aguantaba la risa, aunque no entendía porque. Como respondiendo a mis pensamientos dijo:
- Tendrías que verte la cara ahora mismo, es de chiste -dijo y comenzó a reirse descadamente de mi.
Le di la espalda y me senté donde estaba antes de que llegara, sin creerme todavía lo que me acababa de decir. Decidí olvidar lo que me acababa de explicar, ya tendría tiempo más tarde para reflexionar. Al rato se le pasaron las ganas de reir, se puso serio y preguntó:
- ¿Has tenido suerte con las chicas?
- No. No las he encontrado. ¿Se han ido hace mucho rato aquellos que nos buscaban?- dije suponiendo que se habían ido por nuestro tono de voz.
- Un rato después de que te volvieses a... “ir”.
- Ah, vale.
- ¿No tienes hambre?, llevas todo el dia “ida” y no has comido nada desde el desayuno, que yo sepa.
- Si un poco, ¿tenemos comida?- dije mientras me levantaba.
- Si ni nos han descubiero el campamento, si. ¿Vamos a comprobarlo?
Asentí con la cabeza. Yo estaba completamente desorientada, así que esperé hasta que Jack inició la marcha y le seguí.
Estubímos un buen rato andando, o eso me pareció. Con el hambre que tenía en esos momentos, cada segundo se extendía hasta convertirse en lo que parecían minutos. Cuando por fin llegamos donde colocamos el campamento, ya era bien entrada la noche. Jack descolgó la comida del árbol donde la poníamos para que ningún roedor aprovechado o insecto curioso se la comiese, y yo mientras coloqué bién la tienda de las chicas y mia. Hoy dormiría completamente sola. No había sido capaz de encontrar a las chicas.
¿Porqué narices no pude retener mi pesadilla en mi cabeza? De haber sido así, las chicas no se habrían enfadado conmigo y habríamos ido todas a comprar ese anti-algo que Judith siempre llevaba encima, y ahora estaríamos hablando de cualquier cosa sin importancia sentadas alrededor de la hoguera sin preocuparnos de nada más que de seguir hacia donde nos dijo la señora Dolores. Incluso podríamos abandonar e irnos a casa, para jamás volver a pensar en que nos podíamos comunicar mentalmente. Todo sería maravilloso... Pensé para mi con amargura.
- Entonces pasaría algo para que siguieses este camino. Es tu destino, por mucho que te arrepientas o lo quieras cambiar - dijo Jack a la vez que ponía una mano sobre mi hombro derecho.
Noté que algo frío me acariciaba la cara. Me pasé la mano para apartarlo, enonces me di cuenta de que eran lágrimas. Las intenté secar, pero como no dejaban de salir, era un esfuerzo en vano.
No es justo- dije mentalmente en voz alta. A la vez que me ponía a llorar sin poder parar.

martes, 10 de abril de 2012

Capítulo 5


Jack se volvió hacia mi, intentando desviar la atección de las chicas, y respondió en un tono suave:
- Iremos tu y yo en cuanto se ponga el sol. Nos llevaremos la caja del antihistamínico para coger de la misma marca.
- Vale- respondí desanimada y un poco deprimida porque mis amigas
desconfiaban de mi- Iré a ver si hace falta comprar algo más.
Miré sin ganas en el saco donde guardábamos la comida a ver si faltaba alguna cosa. Cuando terminé de hacer una lista de lo que necesitábamos más urgentemente, me preparé para ir a la ciudad más próxima.
Jack vino a avisarme que pronto saldríamos, pero nohice mucho caso a las palabras exactas que dijo. Las chicas iban de un lado a otro buscando leña y hojas secas para la noche, tendiendo la ropa recien lavada en un riachuelo o algo parecido de por aquí al lado y buscando cosas para ducharse en las duchas públicas de un camping que quedaba a un media hora andando. La verdad es que yo también necesitaba una ducha, ya iría cuando volviésemos de comprar.
Me fijé en que las chicas ni si quiera me dedicaban una mirada de recelo, simplemente me ignoraban. Eso me sentó peor que cualquier cosa que me hubiesen dicho o hecho, era como si de golpe hubiesen olvidado que existía.
Jack me llamó y nos encaminamos hacia el noreste, creo, caminando a paso ligero. Más o menos después de unos quinze o veinte minutos de salir del campamento el bosque comenzaba a clarear. A partir de ese punto me relajé un poco, incluso le pedí consejos a Jack para mantener mis pensamientos en mi cabeza.
-Mmm..., lo esencial es mantener la calma, o buscar algo en lo que concentrarte...- vaciló- no lo se, la verdad, normalmente los problemas están para sacar los pensamientos o repeler ataques mentales...
- ¿Ataques mentales?- interumpí.
- Si, lo que tu hiciste cuando proyectaste tu pesadilla y entró en mi mente en contra de mi voluntad. Eso es un ataque mental.
- Ah, no lo sabia.- dije secamente. Me acababa de recordar el porque mis amiga me ignoraban completamente.
- Perdona, no quería decir que nos atacaste, yo...
- No pasa nada- volví a interumpir- sé que no quieres hacer que siga torturándome por proyectar mi pesadilla a mis amigas, o por no poder controlarme, o por no evitar tener pesadillas...- se me rompió la voz. Cada opción que decía era más y más absurda, pero aun así sabia que era culpa mia.
Jack me dejó en paz después de intentar disculparse varias veces y de que yo le interrumpiese con frases como “no te disculpes por algo que no has hecho”, “no importa” y cosas por el estilo.
Al llegar a la ciudad Jack me dió dinero y me dijo que fuese al centro comercial del final de la calle. El iba a buscar una farmacia y una cabina para intentar llamar a su madre de nuevo.
Fuí paseando tranquilamente por la avenida hacia el centro comercial. No había demasiada gente. Ví a una niña pequeña que no me quitaba el ojo de encima, le dediqué una sonrisa de esas de “te he pillado in fraganti y se giró tan rápido que se tambaleó cómicamente. Me aguanté la risa y entré por las puertas automáticas, cuando un chico de mi edad más o menos se chocó conmigo y me tiró el batido de arándanos que llevaba en la mano derecha.
- Perdona, ¿estás bién?- preguntó- Iba distraído y no te he visto..., ¡pero bueno, si te he llenado la camiseta de batido!, lo siento de vera. Me llamo Kyle- dijo rápidamente- te compraré una camiseta nueva- comentó echando un vistazo a la gran mancha de batido.
- No hace falta, solo necesito que me digas dónde está el baño...
- Bueno vale- dijo un tanto molesto por rechazarle-, hay bastantes repartidos por todo el centro comercial, pero el más limpio y menos transitado está en el último pasillo a la derecha, allí al fondo. ¿Seguro que no quieres otra camiseta...?
- Tranquilo. No importa, esta camiseta ya necesitaba la jubilación- dije con una sonrisa.
- De acuerdo, nos vemos por aquí- se despidió con la copia de mi sonrisa en su cara.
Me dirijí hacia los baños rápidamente, para sacarme esa cosa pegajosa de encima. Si dije que necesitaba una ducha, ahora ya la pedía a gritos.
Vi de reojo que dos personas me seguían, pero claro, me dirijía a los baños y no creo que fuese la única persona en todo un centro comercial caminando hacia allí.
A medida que avanzaba había menos gente y más comercios cerrados. Giré a la derecha en el último pasillo, tal y como Kyle dijo, y me encontré con dos personas delante, barrandome el paso hacia el baño y las dos barrandome la salida. Era un pasillo bastante ancho, pero no lo suficiente como para intentar escabullirme corriendo. Otra opción era gritar lo más alto que pudiese, pero los establecimienos abiertos más cercanos estaban demasiaco lejos. Pelear una chica contra cuatro personas y sin saber ni cómo dar un simple puñetazo tampoco era buena idea. Las cuatro personas de iban acercando lentamente y yo seguía sin ningún plan. ¿Qué podía hacer? No podía correr, no podia pelear y la opción que tenía más puntos de ganar era gritar con todas mis fuerzas. Inspiré abruptamente para, como ya sabía, desgarrarme la garganta, pero una mano suave pero con mucha fuerza, supuse que de mujer, me tapó la boca adivinando mi intención. Con eso no contaba y me puse muy nerviosa.
¡Tranquilizate!, concentrate en hacer algo, ¡vamos!- me decía a mi misma. Y entonces se me ocurrió: ¡ataque mental!. Eso los cojería desprevenidos y yo había atravesado la barrera de Jack... Así que, podía con ellos.
¡AAAAAAAAAAHH!- grité con todas mis fuerzas- ¡SOLTADME!- otra brillante idea: gritos e imagenes, ¡si!- ¡Jack, ayudame!- grité revolviendome entre los brazos de la chica que me tapaba la boca y proyectando recuerdos de mi pesadilla. Noté como la presión en mi boca cedía y me soltaban. Propiné una patada a la chica que me tapó la boca y empujé con todas mis fuerzas a otros dos. Sentí una presión en mi cabeza e inmediatemente volví a concentrarme en mi pesadilla y mis gritos, a los que se habían añadido los que me desgarraban la garganta. Evité un puñetazo de la persona en la cual ni había reparado. Éste se cayó al suelo por la fuerza que había empleado en el puñetazo y se le pusieron los ojos en blanco como al resto: había entrado en sus mentes. Podía sentir su desconcierto y su agonía de no poder controlar su cuerpo. En ese momento dejé de gritar a la vez que arranqué a correr hacia el bosque.
Corrí más rápido de lo que creía posible en un ser humano. Llegué donde había quedado con Jack, pero como no lo vi a primera vista, ni aflojé el paso. Seguí corriendo hasta que entré en el bosque y tuve que parar mi marcha precipitada para no tropezarme y caer. Entonces escuché que crugía una rama detrás mio y no lo pensé dos veces: volví a correr como una posesa. Comenzé a girar un poco la cabeza para ver cuantos me seguian, cuando tropezé con algo y me caí. Intenté apartarme del camino rodando y así esconderme entre las hierbas altas que crecían del suelo, pero alguien me sujetó antes de que comenzase. Intenté debatirme pero me cogió los brazos de una forma que recordaba de algo y me tapó la boca una mano que me sonaba de mucho. ¡Jack! Era Jack. Intenté sacudirme pero solo logré que me apretase más la boca y los brazos. Dejé que me llevase hasta el claro del sueño, pero en lugar de eso me levantó me soltó los brazos y la boca, no sin antes indicarme por gestos que no hiciese el menor ruido. Subió a un árbol y me ayudó a subir.
Me sorprendió el pánico que estaba desfigurando su cara. Noté otra vez esa maldita presión en la cabeza y me concentré tanto como pude en un nudo del árbol en el que estaba subida. Jack me dió un golpecito en la espalda para llamar mi atención y entonces noté que la presión en mi cabeza era Jack.
¿Estás bién?- preguntó alarmado- ¿Qué te ha pasado en la frente?
Toqué mi cabeza buscando lo que había visto Jack y sentí algo húmedo rodando entre mis cejas. Estaba sangrando bastante, pero no sentía dolor.
Estoy bien. Mucho ruido para pocas nueces- dije refiriendome a la frente- ¿Qué hacemos aquí arriba?
Esperar a que dejen de buscarte- dijo bruscamente- ¿Qué te ha pasado?
Le “enseñé” lo que había pasado.
¿Quién me busca?- pregunté nada más terminar.
Se giró hacia mi y me miró fijamente.
Esperé a que se decidiese a hablar, pero en ese momento escuchamos un ruido en la base del árbol.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Capítulo 4


Esa noche Jack puso discretamente su tienda más cerca de la nuestra. No me importó mucho, pero me devané los sesos intentando adivinar el porqué se acercaba más; ¿habría cogido más confianza?, ¿tendría miedo de dormir tan apartado?, si era el caso ¿tenía miedo por él o por nosotras?, ¿roncaría fuerte?...
Cenamos un poco y nos fuimos a dormir pronto. Después de ese día, necesitaba un buen descanso, pero mi subconsciente tenía otros planes: la pesadilla. Ya me estaba abituando a ese sueño, sabía lo que iba a pasar pero no podía canviar nada. Lo único que podía hacer era intentar fijarme en más detalles.


Me acerqué sigiendo el olor a carne asada. A cada milésima de segundo el olor se me hacía más repugnante. Continué caminando, intentando sofocar las arcadas, hacia aquella visión repugnante. Miré a las chicas directamente y, con la bilis en la boca, ví que continuában respirando. En ese momento, anticipé que llegaría Jack tapándome la boca. Me dejé llevar sin protestar, cuanto antes llegase al pequeño claro, antes acabaría. Llegámos al claro, pero esta vez no acabó de golpe la pesadilla, Jack no paraba de dar vueltas, llegaba a un árbol, daba la vuelta y volvía, a la vez, murmuraba algo como: "yo no quería", "me manipulaban", "me tendieron una trampa", alguna maldición y algunos tacos. Yo intentába acrecarme y tranquilizarlo para que dejase de hacer ruido al pisar hojas secas, pero algo me retenía, no podía moverme y casi ni respirar. Intenté debatirme, pero solo conseguí que todo se viese borroso y que me pitasen los oídos.
Noté que todo a mi alrededor se desvanecía y de repente me encontraba en un espacio casi claustrofóbico. Tardé un poco en reaccionar: estába en mi tienda y que alguien me sacudía violentamente. Había mucho espacio en la tienda, más de lo normal. Estába sola en la tienda a excepción de la sombra que me seguía sacudiendo. Me incorporé un poco; ese molestón no sabía que me ponía de un mal humor terrible que me levantásen en contra de mi voluntad, ya habían sufrido las consecuencias más de siete despertadores.
Miré, ceñuda, intentando ver algo en esa oscuridad. No me costó mucho acostumbrarme a la tenue luz que entraba, junto a un frío aire, por la puerta abierta de mi tienda. Era Jack. Contube toda la ira que pude y pregunté:
- ¿Qué demonios haces aquí?, ¿dónde están las chicas?, ¿qué haces ahí como un pasmarote?, ¡habla!
- Yo... Esto...- se concentró de golpe- Tus amigas se han ido "sonámbulas" hacia el norte. No sabía que hacer y he venido a despertarte... No avanzan muy rápido, podemos alcanzarlas si nos damos prisa.
- ¡Vamos!- dije. Me levanté y entonces me puse a pensar porqué vacilaba. Acabé suponiendo que le desconcertó mi mal humor tan repentino. Cogí una chaqueta que me encontré y unos zapatos. Salí escopeteada de la tienda. Miré a mi alrededor y vi que Jack me esperaba en una esquina del claro. Se dió la vuelta para entrar en la maleza y yo le seguí.
No caminamos más de 10 minutos. Nos las encontramos a las tres despiertas y muy desorientadas. Nos miraron con una mezcla de terror y alivio. Volvimos al campamento, casi llevándolas encima. Estaban agotadas. Entraron a la tienda como zombies. Yo me quedé fuera, al lado de la hoguera, a esperar que se hiciese de día, ya que sabía que no podria dormir más.
Al rato vino Jack. Estubimos callados un rato, hasta que se cansó y preguntó:
-No puedes dormir, ¿verdad?- esperó a que contestase, pero no lo hice ya que era obvio.- Yo tampoco. ¿Sabes porqué tus amigas se han largado al bosque?
-No, ¿tú si?- dije un tanto más interesada.
-Si, por tu culpa.
-¿Cómo dices?-pregunté anonada, ¿por mi culpa se habían ido hacia el bosque en mitad de la noche?, ¿les habría estado dando golpes mientras vivia mi pesadilla?, no lo creo, me habrían despertado o echado de la tienda, en vez de irse tan lejos.
-Pues...-vaciló. Esperé a que organizase sus ideas pacientemente.-Tu ya te habrás dado cuenta de tus, emm..., dificultades para retener tus pensamientos en tu cabeza cuando te alteras... Y por eso huyeron del campameto sonámbulas, ya que no agunataban la presión de tantas emociones y pensamientos.
-¿Y tú como lo sabes?- pregunté molesta que me echara las culpas a mi.
-Porque a mi también me enviaste tu pesadilla, pero yo siempre tengo..., la “barrera” contra ataques metales y eso me puso alerta y me despertó, entoces ví como tus amigas se metían en el bosque, andando de forma torpe, y las seguí. Como no sabía que hacer, fuí a despertarte. Tardé un poco en coseguir que salieses del subconsciente, y me comencé a preocupar por si tus amigas estaban adentrándose demasiado en el bosque y mientras debatía conmigo mismo, te despertaste de golpe y con un mal humor increíble- reí por lo bajo, comenzando a relajarme ahora que lo entendía un poco- ¿siempre te despiertas con ese humor?- dijo siguiendo la broma. Asentí con la cabeza reteniendo las carcajadas para no despertar a las demás. Entonces sonó mi estómago de una manera exajerada y Jack fue a por algo para comer.
Cuando terminé, me puse a pensar sobre cómo podría aprender a controlar mis pensamientos. Entoces Jack me dijo muy sobrado de si mismo:
-Yo podría enseñarte. Ya has visto que casi podía soportar tu explosión de pensamientos...
-¿Casi?- le interrumpí. Tardó un poco en contestar.
- Vale..., hubo momentos en los que vi partes de tu pesadilla, por eso se que era una pesadilla, porque veía lo que tu veías y sentía lo que tu sentías- dijo visiblemente molesto de que le hubiese atavesado sus barreras, hasta ahora, invencibles. Y eso me gustó, ya que significaba que era más fuerte que él.
-¿Qué partes viste?- pregunté algo interesada.
-No mucho, ya que pensaba que era una invasión a tu intimidad...
-¿Pero qué viste? Quiero saber que es lo que viste- dije haciendo que dejara de evitar el tema.
-Vale, haber, ví a tus amigas tiradas en el suelo y quemadas de la punta de los pies hasta las cejas, olí a carne y sentí las arcadas que tu tenías, después conseguí deshacerme de tus pensamientos, y después volvíste a empujar con más fuerza tus pensamientos y me ví a mi mismo dando vueltas y susurrando cosas como un poseso, y al final conseguí deshacerme y te despertastes de golpe. ¿Contenta?
-La verdad es que ahora mismo no sabría decirte como me siento.
Para cuando nos terminamos las galletitas saladas que trajo Jack, tenía tantas sed que nada más dar por terminada la conversación, fuí rápidamente a buscar algo para beber.
Todavía no era de día cuando se levantó Danna. A pesar de lo poco que había dormido, parecía bastante despajada. La invitamos a sentarse con nosotros. Traje algo para que comiese Danna, ya que Jack y yo habíamos arrasado con las galletitas saladas mientras hablabamos.
Danna estaba muy callada y evitaba mirarme. Estaba un poco nerviosa, pero lo disimulaba muy bien, solo le fallaba que yo la conocía demasiado bien.
-¡Ay!- gritó Judith de golpe y nos acercamos a ver que le pasaba.
-¿Qué ha pasado?- dijo Danna.
-¡Me ha picado un bicho!- volvió a gritar.
-Tampoco es para tanto...- comenzó a decir Jack, pero Judith le interrumpió bruscamente:
-¡No sería para tanto si no fuese por que soy alérgica a las picadas de casi todos los insectos!-gritó histérica-¡Necesito mi antihistamínico!
-¿Dónde está?- preguntó Danna.
-Supongo que estará en su mochila, Danna- dijo Jack- Y tu deberías calmarte, Judith, solo es una picada y tienes el anti-nosequé en la mochila, asi que relajate y mantén la calma.
Judith le miró con mala cara, pero no replicó.
Samantha y Danna salieron de la tienda con el antihistamínico en la mano. Samantha se habría despertado con tanto grito y alboroto.
-No queda mucho de esto- dijo Samantha- habrá que ir a compar más, solo por si acaso.
-Tienes razón, y más estando en un bosque lleno de bichos-dijo Judith.
-¿Cuándo iremos?-pregunté.
Nadie contestó, las chicas me miraban con miedo y recelo. Le estube dando vueltas a esa cuestión hasta que caí en la cuenta de que vieron mi pesadilla. ¿Tenían miedo de mi?, ¿pensaban que la pesadilla la había elegido yo?, ¿creían que yo quería que les pasase eso?

viernes, 9 de marzo de 2012

Capitulo 3

Es tarde. Estoy siendo vigilada, no veo por quien, pero se que es así. De momento, no me importa. Mientras continue solo vigilando. Huele bien, a carne. Tengo hambre, mucha. Sigo el olor, me lleva lejos, hacia los árboles. Me sigo acercando. Veo un resplandor, un fuego de campamento, pero no hay voces, ni ruidos propios de un campameto. Sigo acercandome. Una racha de viento empuja el humo hacia mi. Siento que no debeía estar en ese lugar, pero aun así sigo avanzando. Dolor repentino, me he caido. Me levanto intentando hacer el menor ruido posible. Entonces las veo, Samantha, Judith, Danna. Estan quemadas, llenas de ampollas y marcas rojas. Aparto la vista bruscamente, conteniendo un grito de horror y buscando al responsable. En ese momento, me tapan la boca con fuerza. Intento sacarme de encima la mano, pero mis manos están colocadas tras mi espalda en un angulo doloroso. Pruebo algo desesperado: morder la mano que me aprieta dolorosamete los labios y chillar a todo pulmón. Siento un dolor agudo en la boca y sabor a sangre: me he mordido. Intento debatirme. Comienzo a ver como se mueve todo a mi alrededor; me arrastran lejos de la escena. Intento cogerme con los pies a un árbol cercano, pero lo consigo. Siguen arrastrandome. Tengo miedo. Siento algo húmedo en mi cara: lágrimas. En el momento en el que bajan por mis pómulos hasta la mano que me tapa la boca con fuerza, me dan media vuelta bruscamente y me encaro con la persona que me ha estado arrastrando y tapándome la boca. Es Jack. Tiene lágrimas en los ojos, pero parece no darse cuenta. Me libera de su mano. "Lo siento", dice su expresión mortificada.



Estaba sudando dentro de un saco negro como el carbón. El corazón me iba a mil. Tardé un rato en darme cuenta de que solo había sido un sueño. Miré a mi alrededor, desorientada. Estaba en una pequeña tienda junto a las chicas, demasiado apretujada para dormir cómodamente. Me asomé fuera. No había nada más que unos cuantos árboles a mi alrededor. No ví a Jack. Entonces comienzaron a llegar los recuerdos del dia anterior.
La cena, la visita a dirección, la pequeña sorpresa que nos dio Jack, diciendo que su madre había tenido que irse repentinamente, la corta conversación con Jack sobre donde teníamos que ir y por donde, la salida a escondidas del internado, que con las llaves que llevaba Jack fué relativamente  fácil. Más tarde, de camino al bosque para pasar desapercibidos, comiendo una bolsa de Cheetos con sabor a queso y poco más entre todos, rellenando unas cantimploras en un riachuelo que parecía limpio, el camino recorrido hasta el lugar donde nos encontrábamos y Jack diciendo que haría una hoguera unos metros más allá de las hojas secas...
Entonces lo ví. Una sombra agachada al lado del fuego, avivándolo. Me giré y ví algo que antes me había pasado desapercibido: todas las cosas de Jack estaban recogidas en el sito donde habia dormido, incluso su tienda, más pequeña todavía que la nuestra.
Me levanté para salir de la tienda y estirar un poco los músculos adormecidos. Entonces Jack se dio la vuelta, me habría escuchado. Me sentía cansada de mala manera, sin ni una gana de hablar cuando me saludó, pero aun así le respondí con una media sonrisa. El también tenía pinta de haber dormido poco. Nos sentamos junto a la hoguera. Al rato vino Danna y se nos unió. Ninguno habló hasta que llegó Samantha. Ella si que había dormido bien. Venia con una sonrisa y sin rastro de ojeras en la cara.
-¿Está listo el desayuno?- dijo.
- No, pero hay comida en aquella bolsa- respondió Jack.
Samantha fue hacia la bolsa y cogió unas galletas. Se acercó a nosotras y nos ofreció una galleta. No me di cuanta del hambre que tenía hasta que me puse la galleta en la boca. Comenzamos a hablar un poco. La conversación fue cambiando poco a poco hasta que acabamos contándonos chistes y anécdotas graciosas. Supongo que fueron las carcajadas lo que despertó a  Judith. Me habría gustado estar sentada en un asiento más cómodo, ya que el tronco en el que estaba sentada se me estaba haciendo algo incómodo.
Cuando me cansé de ese asiento improvisado, me fui a dar una vuelta por los alrededores. Di una vuelta, encontré una piedra con una forma curiosa que, por supuesto, me la guardé en el bolsillo. Estaba mirando a un pajarito comer entre unos hierbajos cunado sentí una presión en mi cabeza. Eso me asustó y me puse en pié de golpe, con lo cual conseguí que el pajarito huyera volando. Entonces me acordé de que llevaba bastante rato vagando entre los árboles y que se estarían preocupando por mi. Un segundo después de ese pensamiento escuché a Danna:
¿Dónde estás?¿Te has perdido?
No, no me he perdido, estoy llegando al "campamento".
Bien, porque saldremos de aquí a un rato- dijo Jack.
Debía comenzar a aprender a hablar sola y únicamente con quien quería hablar.
Tardé un poco en regresar. Cuando llegué ya estaba todo recogido, la hoguera apagada y todo listo para partir. Cogí mis cosas y comenzamos la marcha dirección noreste.
Tras una semana de marcha vordeando ciudades, para evitar ser vistos, nos estábamos quedando sin más comida. Estabamos discutiendo si debíamos o no comprar más comida antes de que se nos acabara, ya que la directora le había dado más de 100 libras para comprar lo que necesitásemos.
Dos dias después de que todos estubiésemos de acuerdo y con todo planeado, salimos de expedición. Nos llevó poco rato salir del bosque, aunque llegar hasta la ciudad más cercana nos ocupó toda la mañana. Pero llegar al mediodía nos fué bién, porque según Jack, si hubiésemos llegado antes de las 12, no podríamos haber hecho nada, ya que era horario escolar.
Jack había dejado de ser tan arrogate, ahora estaba siempre vigilante y atento. Había sido de gran ayuda en la planteación del plan. Samantha y yo teníamos que ir a comprar comida que se conservase bién. Judith y Danna algo de ropa de abrigo, ya que la mitad de lo que teníamos estaba roto y sucio. Jack dijo que el iría a una cabina para intentar llamar a su madre y decirle que estabamos bién y preguntarle no-se-qué más.
Samantha y yo estábamos llevando las cosas que habíamos comprado donde nos había dicho Jack: escondidas detrás de la escalera de una casa abandonada. Según él no entraría nadie, pero aun así, tubimos cuidado en que nadie nos viese llegar con las bolsas a esa casa y salir de allí sin ellas.
Volvimos al centro de la ciudad, al parque donde habíamos quedado. Llegámos las primeras. A la media hora de estar preocupadas Samantha vió que se acercaban Danna y Judith. Cuando estubieron más cerca, vimos que tenian una expresión de miedo en los rostros. Nos saludaron con un entusiasmo falso y nos invitaron a dar un paseo por un sendero medio escondido entre los arbustos. Después de insistir mucho rato, Danna nos dijo que debíamos adentrarnos entre los arbustos para que nadie pudiese escuchar nada. Entonces les recordé una cosa:
¿Hemos caminado todo este camino, pudiendo hablar así?
Tienes razón, podríamos hablar así en cualquier sitio, ¿pero serías capaz de controlar tu expresión delante de cualquiera, o de estar concentrada en dos conversaciones; la mental y otra hablando en voz alta como tapadera?- Dijo Judith. A veces me sorprendía todo lo que le podía pasar por la cabeza en un momento.
No, no podría, lo siento, he perdido la paciencia, pero es que esto de tanto secretismo me pone nerviosa- Dije algo avergozada. Me estaba comportando como una estúpida imprudente.
Tenemos la certeza de que alguien nos quiete capturar. De camino al parque nos han sueguido dos personas bastante altas. Han intentado cogernos y dentro de unos segundos entraremos enestado de shock por lo que hemos corrido saltado y demás hasta que uno de esos dos ha sido embestido por una moto. No es que fuese a mucha velocidad la moto y no estoy segura de que tenga ninguna herida grave el hombre, pero eso los ha entretenido un poco- fué un torrente de palabras y recuerdos por parte de Danna. Si antes me sentía mal con migo misma, en ese momento me creí la peor persona sobre la faz de la Tierra. Dos de mis mejores amigas habían sido perseguidas y casi caputradas por dos personas altas que ni sabíamos si eran hombres o mujeres. Me acerqué lo más rápido posible a mis dos amigas y les abrazé intentando que con ese simple gesto se borraran todos esos recuerdos desagradables.
Y entonces caí en la cuenta de que Jack estaba por ahí solo intentando hablar con su madre. No fuí consciente, pero no se cómo había enviado ese pensamiento a las demás y ahora estábamos todas intentando contactar con Jack y corriendo como posesas hacia el punto de encuentro.
Jack estába sentado en el banco justo donde yo me había sentado, mirando distraidamente el sendero por donde se supune que deberíamos llegar. Me sorprendió su que se le diera tan bién fingir que no estaba preocupado, solo se le escapaban un par de detalles: los tensos hombros y los puños tan apretados que los nudillos se le veían blancos. Si no fuese por eso, encajaría prefectamente en ese dia soleado en el cual todo el mundo salía fuera a comer.
Cuando nos acercamos a él, no se relajó, al contrario, se puso más tenso ya que veníanos por otro lado, por el uno que no nos había enseñado.
Entonces Samantha, que había estado muy callada, le acribilló con los recuerdos del últimos quinze minutos.
El semblante de Jack se mantubo sereno, pero los puños se le apretaron aún más. Mientras nos acercábamos, nos fué haciendo preguntas sin darnos tiempo a responder:
¿Estáis todas bién?, ¿os han seguido hasta aquí?, ¿estáis en estado de shock?, ¿han visto donde habéis guardado las cosas?. Creo que es hora de volver al bosque.
Nadie dijo nada. Fuimos en dirección a la casa abandonada, recogimos nuestras mochilas y metimos la comida en las bolsas grandes donde estaba el resto de la comida que cogimos de la cocina del internado.
No hablamos hasta que llegamos a los restos del campamento. Ya eran más de las dos y todos teníamos hambre, así que cogí lo primero que ví y nos lo comimos.
¿Qué te ha dicho tu madre? Parecías nervioso en el parque.- dije.
Me ha dicho que no nos debe de quedar mucho, que se alegra de que estamos bién y entonces se ha cortado la señal.
¿Cómo que se ha cortado?- preguntó Judith.
Se ha tenido que cortar. Se ha quedado a medias diciendome que tengamos cuidado y eso no es normal. Después he pensado que se me habría acabado el dinero que había puesto para llamar, pero me ha devuelto más de la mitad de lo que había puesto. Así que las opciones que quedan, que no sean disparates, son que se ha cortado o que alguien a colgado de golpe el telefono.- contestó Jack abruptamente, casi chillando.
Después de eso no dijimos nada más. Era la primera vez que Jack se ponía así, debía estar muy preocupado. Al momento de que pensase eso, Jack se levantó de golpe y se adentró en el bosque. Después de eso llegué a la conclusión de que, sin darme cuenta proyectaba los pensamientos a los demás. Y que solia pasarme en momentos de tensión o emociones fuertes, como la preocupación que sentía por Jack en esos momentos.
Levanté la vista de la ramita que me había quedado mirando y vi a las chicas mirándome fijamente. Ya se me habían vuelto a escapar los pensamientos. Intenté dejar la mente en blanco para que no se me escapase nada más. Creo que acabé consiguiéndolo, ya que las chicas estaban preparando el campamento para pasar la noche y encendiendo un fuego.
Jack no volvió hasta bién entrada la noche. Reprimí mi curiosidad de preguntarle dónde había estado para tardar tanto, pero debió ver en mis ojos la curiosidad que tenía porque dijo:
He dado una vuelta, me he desorientado y he vuelto siguiendo el rastro que había dejado, pero antes de llegar, he pensado en borrar un poco el rastro que hemos dejado nosotros, solo por si acaso.

miércoles, 25 de enero de 2012

Capítulo 2


-Pasa Jack – dijo la directora. En el preciso instante en que dijo su nombre, las cuatro nos giramos y vimos al chico que estaba en frente de dirección por la mañana. Estaba extrañada, no sabía de que se conocían y menos como el chico pudo hablar mentalmente con nosotras. Reprimí las ganas de liarme a hacer preguntas.
- Chicas, este es mi hijo. Jack, estas chicas son Danna, Samantha, Judith y Emily.
- Hola chicas- dijo la misma voz que habían escuchado mentalmente. Jack se sentó, o más bien dicho tumbó, en el butacón que había en un lado del despacho, aparentemente relajado.
¡Wow, que coincidencia! – dijo la voz mental de Judith. En ese momento nos dimos cuenta que la directora también era capaz de escucharnos, ya que su expresión cambió de serena a divertida por el comentario de Judith. Jack dio un respingo al escucharla.
-No es tanta coincidencia. Mi hijo me ha comunicado que vosotras también teneis el Don – poniendo un especial cuidado en la palabra.
-¿Qué “don”? ¿De qué hablas?- Dijo Samantha.
-El de comunicaros con la mente- dijo Jack como si hablase con un niño pequeño, burlándose de nosotras.
-Basta Jack, no seas tan infantil, las chicas no saben nada sobre esto – dijo la directora defendiéndonos – de un modo u otro, habéis sido elegidas para acabar con los Espectros.
- ¿Pero de que hablas? ¿Elegidas? ¿Espectros? – dije casi gritando.
- ¡Tranquilízate Emily! - me reprimió la directora – Vosotras cuatro iréis a un lugar, en el que aprenderéis a usar el Don, acompañadas de Jack. Al llegar tendréis que decir que vais de parte de Alyse. Jack os protegerá, y, en el campamento, estudiará con vosotras.
- Pero, ¿Y la escuela? ¿Y nuestros padres? ¿Hay qué pagar “el lugar”, es decir las camas, la comida…? ¿Por qué nos acompaña él y no un profesor? ¿Para…- dijo Danna hasta que la directora interrumpió con un gesto de la mano.
- No te preocupes por la escuela, yo me encargo. Tus padres… los podrás ver cuando todo acabe. Lo del dinero, no hará falta: tendréis comida suficiente y dormiréis en unas cabañas situadas en lo alto de un roble milenario. Vuestro tutor os visitará cada mañana y cada noche. Os enseñará a sobrevivir solos, a esconderos y a acabar con un Espectro – para cuando terminó, ya estábamos todas en estado de shock.
No entendía nada. Hasta hace poco, era una persona normal, relativamente, estudiaba, leía… No encontraba lo que me relacionaba con todo eso. En estos momentos sentía que era víctima de una broma de mal gusto. Era algo realmente inquietante…
- Bueno,  esta noche, después de cenar, tendréis que estar listas delante de mi despacho, para que nadie se entere de que os marcháis, recogeréis vuestras mochilas cuando se hayan ido todas las alumnas a sus habitaciones. Ah! si, casi me olvido, las mochilas las ha llevado Jack a vuestra habitación.
En ese momento enrojecí de mala manera. Teníamos la habitación patas arriba, con cosas tiradas por el suelo y mi ropa sucia desparramada sobre la cama. Al darse cuenta de mi rubor, las chicas me miraron sorprendidas por mi reacción un poco tonta. En seguida me di cuenta y me sobrepuse.
- Ya podéis ir a preparar ropa cómoda y suficientemente gruesa como para aguantar una noche a la intemperie, por si no queréis usar la que os darán allí y algún objeto importante que queráis conservar. Nos veremos tras la cena – nos despidió la directora.
Al salir, fuimos directas a la habitación 109, nuestra habitación, en silencio. Entramos y por primera vez desde hacía un rato, me relajé y dije mentalmente, demasiado cansada por tantas explicaciones, ¿Creéis que es verdad lo que nos ha dicho la directora? ¿Tenemos que prepararnos para irnos a “un lugar” que ni siquiera sabemos si existe? Yo no se si creerme todo esto o si es una simple farsa.
No se que pensar, a lo mejor no nos vamos a ningún lado- dijo Judith -a mi me preocupa tener que irme de este instituto para acabar muertas de hambre en cualquier lado por seguir a ese idiota de Jack.
Pues yo creo que si tenemos que creernos a la directora- Dijo Samantha – y creo que ahora mismo deberíamos estar preparándonos.
¿Y tu que piensas, Danna?- dije, extrañada de que no dijese nada.
Mmm… yo… no se que es lo que tenemos que hacer, estoy asustada, no quiero tener que irme de aquí por que ya hemos encajado, pero, creo que deberíamos hacer lo que la directora nos dice. Tampoco quiero acabar muerta de hambre o algo peor, como ha dicho Judith.
No creo que nos muramos ni nada por el estilo – intervine harta de escuchar que nos íbamos a morir en el camino- además, teniendo en cuenta las palabras de la directora, no tenemos muchas opciones; ya que si nos quedamos, estaremos cerca de la directora, que no aceptará que la desobedezcamos, si nos escapamos, ¿dónde vamos?, claro, podríamos ir con nuestros padres, pero nos harían preguntas sin parar. Pero a la vez pienso que, si nos vamos con Jack, no se donde podemos ir a parar, y además, por qué nos han tenido que “elegir” a nosotras, ¿no habrá otras muchas miles de personas más preparadas o predispuestas a lanzarse al vacío?.
Después de mis palabras las chicas se quedaron pensando un buen rato. Yo misma me asombré de mi discurso.