Jack se volvió hacia mi, intentando desviar la atección de las chicas, y respondió en un tono suave:
- Iremos tu y yo en cuanto se ponga el sol. Nos llevaremos la caja del antihistamínico para coger de la misma marca.
- Vale- respondí desanimada y un poco deprimida porque mis amigas
desconfiaban de mi- Iré a ver si hace falta comprar algo más.
Miré sin ganas en el saco donde guardábamos la comida a ver si faltaba alguna cosa. Cuando terminé de hacer una lista de lo que necesitábamos más urgentemente, me preparé para ir a la ciudad más próxima.
Jack vino a avisarme que pronto saldríamos, pero nohice mucho caso a las palabras exactas que dijo. Las chicas iban de un lado a otro buscando leña y hojas secas para la noche, tendiendo la ropa recien lavada en un riachuelo o algo parecido de por aquí al lado y buscando cosas para ducharse en las duchas públicas de un camping que quedaba a un media hora andando. La verdad es que yo también necesitaba una ducha, ya iría cuando volviésemos de comprar.
Me fijé en que las chicas ni si quiera me dedicaban una mirada de recelo, simplemente me ignoraban. Eso me sentó peor que cualquier cosa que me hubiesen dicho o hecho, era como si de golpe hubiesen olvidado que existía.
Jack me llamó y nos encaminamos hacia el noreste, creo, caminando a paso ligero. Más o menos después de unos quinze o veinte minutos de salir del campamento el bosque comenzaba a clarear. A partir de ese punto me relajé un poco, incluso le pedí consejos a Jack para mantener mis pensamientos en mi cabeza.
-Mmm..., lo esencial es mantener la calma, o buscar algo en lo que concentrarte...- vaciló- no lo se, la verdad, normalmente los problemas están para sacar los pensamientos o repeler ataques mentales...
- ¿Ataques mentales?- interumpí.
- Si, lo que tu hiciste cuando proyectaste tu pesadilla y entró en mi mente en contra de mi voluntad. Eso es un ataque mental.
- Ah, no lo sabia.- dije secamente. Me acababa de recordar el porque mis amiga me ignoraban completamente.
- Perdona, no quería decir que nos atacaste, yo...
- No pasa nada- volví a interumpir- sé que no quieres hacer que siga torturándome por proyectar mi pesadilla a mis amigas, o por no poder controlarme, o por no evitar tener pesadillas...- se me rompió la voz. Cada opción que decía era más y más absurda, pero aun así sabia que era culpa mia.
Jack me dejó en paz después de intentar disculparse varias veces y de que yo le interrumpiese con frases como “no te disculpes por algo que no has hecho”, “no importa” y cosas por el estilo.
Al llegar a la ciudad Jack me dió dinero y me dijo que fuese al centro comercial del final de la calle. El iba a buscar una farmacia y una cabina para intentar llamar a su madre de nuevo.
Fuí paseando tranquilamente por la avenida hacia el centro comercial. No había demasiada gente. Ví a una niña pequeña que no me quitaba el ojo de encima, le dediqué una sonrisa de esas de “te he pillado in fraganti” y se giró tan rápido que se tambaleó cómicamente. Me aguanté la risa y entré por las puertas automáticas, cuando un chico de mi edad más o menos se chocó conmigo y me tiró el batido de arándanos que llevaba en la mano derecha.
- Perdona, ¿estás bién?- preguntó- Iba distraído y no te he visto..., ¡pero bueno, si te he llenado la camiseta de batido!, lo siento de vera. Me llamo Kyle- dijo rápidamente- te compraré una camiseta nueva- comentó echando un vistazo a la gran mancha de batido.
- No hace falta, solo necesito que me digas dónde está el baño...
- Bueno vale- dijo un tanto molesto por rechazarle-, hay bastantes repartidos por todo el centro comercial, pero el más limpio y menos transitado está en el último pasillo a la derecha, allí al fondo. ¿Seguro que no quieres otra camiseta...?
- Tranquilo. No importa, esta camiseta ya necesitaba la jubilación- dije con una sonrisa.
- De acuerdo, nos vemos por aquí- se despidió con la copia de mi sonrisa en su cara.
Me dirijí hacia los baños rápidamente, para sacarme esa cosa pegajosa de encima. Si dije que necesitaba una ducha, ahora ya la pedía a gritos.
Vi de reojo que dos personas me seguían, pero claro, me dirijía a los baños y no creo que fuese la única persona en todo un centro comercial caminando hacia allí.
A medida que avanzaba había menos gente y más comercios cerrados. Giré a la derecha en el último pasillo, tal y como Kyle dijo, y me encontré con dos personas delante, barrandome el paso hacia el baño y las dos barrandome la salida. Era un pasillo bastante ancho, pero no lo suficiente como para intentar escabullirme corriendo. Otra opción era gritar lo más alto que pudiese, pero los establecimienos abiertos más cercanos estaban demasiaco lejos. Pelear una chica contra cuatro personas y sin saber ni cómo dar un simple puñetazo tampoco era buena idea. Las cuatro personas de iban acercando lentamente y yo seguía sin ningún plan. ¿Qué podía hacer? No podía correr, no podia pelear y la opción que tenía más puntos de ganar era gritar con todas mis fuerzas. Inspiré abruptamente para, como ya sabía, desgarrarme la garganta, pero una mano suave pero con mucha fuerza, supuse que de mujer, me tapó la boca adivinando mi intención. Con eso no contaba y me puse muy nerviosa.
¡Tranquilizate!, concentrate en hacer algo, ¡vamos!- me decía a mi misma. Y entonces se me ocurrió: ¡ataque mental!. Eso los cojería desprevenidos y yo había atravesado la barrera de Jack... Así que, podía con ellos.
¡AAAAAAAAAAHH!- grité con todas mis fuerzas- ¡SOLTADME!- otra brillante idea: gritos e imagenes, ¡si!- ¡Jack, ayudame!- grité revolviendome entre los brazos de la chica que me tapaba la boca y proyectando recuerdos de mi pesadilla. Noté como la presión en mi boca cedía y me soltaban. Propiné una patada a la chica que me tapó la boca y empujé con todas mis fuerzas a otros dos. Sentí una presión en mi cabeza e inmediatemente volví a concentrarme en mi pesadilla y mis gritos, a los que se habían añadido los que me desgarraban la garganta. Evité un puñetazo de la persona en la cual ni había reparado. Éste se cayó al suelo por la fuerza que había empleado en el puñetazo y se le pusieron los ojos en blanco como al resto: había entrado en sus mentes. Podía sentir su desconcierto y su agonía de no poder controlar su cuerpo. En ese momento dejé de gritar a la vez que arranqué a correr hacia el bosque.
Corrí más rápido de lo que creía posible en un ser humano. Llegué donde había quedado con Jack, pero como no lo vi a primera vista, ni aflojé el paso. Seguí corriendo hasta que entré en el bosque y tuve que parar mi marcha precipitada para no tropezarme y caer. Entonces escuché que crugía una rama detrás mio y no lo pensé dos veces: volví a correr como una posesa. Comenzé a girar un poco la cabeza para ver cuantos me seguian, cuando tropezé con algo y me caí. Intenté apartarme del camino rodando y así esconderme entre las hierbas altas que crecían del suelo, pero alguien me sujetó antes de que comenzase. Intenté debatirme pero me cogió los brazos de una forma que recordaba de algo y me tapó la boca una mano que me sonaba de mucho. ¡Jack! Era Jack. Intenté sacudirme pero solo logré que me apretase más la boca y los brazos. Dejé que me llevase hasta el claro del sueño, pero en lugar de eso me levantó me soltó los brazos y la boca, no sin antes indicarme por gestos que no hiciese el menor ruido. Subió a un árbol y me ayudó a subir.
Me sorprendió el pánico que estaba desfigurando su cara. Noté otra vez esa maldita presión en la cabeza y me concentré tanto como pude en un nudo del árbol en el que estaba subida. Jack me dió un golpecito en la espalda para llamar mi atención y entonces noté que la presión en mi cabeza era Jack.
¿Estás bién?- preguntó alarmado- ¿Qué te ha pasado en la frente?
Toqué mi cabeza buscando lo que había visto Jack y sentí algo húmedo rodando entre mis cejas. Estaba sangrando bastante, pero no sentía dolor.
Estoy bien. Mucho ruido para pocas nueces- dije refiriendome a la frente- ¿Qué hacemos aquí arriba?
Esperar a que dejen de buscarte- dijo bruscamente- ¿Qué te ha pasado?
Le “enseñé” lo que había pasado.
¿Quién me busca?- pregunté nada más terminar.
Se giró hacia mi y me miró fijamente.
Esperé a que se decidiese a hablar, pero en ese momento escuchamos un ruido en la base del árbol.