sUeÑoS dE nUbEs

sUeÑoS dE nUbEs

martes, 15 de mayo de 2012

Capítulo 6

- Mira por allí, seguro que se han escondido- dijo una voz de hombre, que por el tono que puso, debía ser el cabezilla.
Habían, como mínimo, dos personas más. Busqué la mirada de Jack y le dije asustada, recordando mis pesadillas:
¿Dónde están las chicas?- a Jack le cambió la expresión de golpe.
No lo sé. Debes buscarlas con tu Don- dijo antes de que pudiese replicar- pero debes concentrarte sólo en ellas, como ahora haces conmigo, de lo contrario nos descubrirán.
¿Y si no llego más lejos de cinco metros cuadrados a la redonda?¿Y si ellas están concentradas y no me reconocen?¿Y si no me quieren reconocer?¿Y si...?
Cállate ya -dijo antes de que llagase a peores conclusiones- Inténtalo como mínimo. Me molesta una barbaridad que, sin ni si quiera intentarlo, te des por vencida. - cada palabra que dijo fue como un tortazo en plena cara. Decía únicamente la verdad, pero eso me sentó peor que un atracón de comida basura justo antes de subir a la montaña rusa.
No dije nada más, ni él tampoco. Me concentré en las chicas y busqué a mi alrededor. Era como alargar únicamente los dedos hacia algo: lo tienes delante, pero si no te estiras un poco más, no llegas ni por casualidad. Me estiré todo lo que pude mentalmente, pero no era suficiente. Era como estirar una goma elástica muy dura lejos de mi. Debía intentar otra cosa, pero no se me ocurría nada. Tenía la mente en blanco, excepto por mi absoluta concentración en las chicas. Llegó un momento en el que pensé que si seguia estirando acabaría separándome del cuerpo. ¡Claro! Qué ciega estába. ¡Tenía que sacar mi mente de mi! No sabía si era seguro, ni si quiera lógico, separar lo que por naturaleza estaba unido, pero aún así lo intenté. Seguía estirándome cuando un movimiento, fastidiosamente inoportuno, me desconcentró por completo. Miré a Jack.
No te muevas ni un poco. Están justo debajo nuestro. Han estado moviendo todos los árboles para comprobar que no estamos subidos en ellos - en ese momento salieron volando varios pájaros y cayeron unas cuantas hojas al suelo - ¿Has avanzado en tu búsqueda? Llevas como cinco minutos mirando al vacío. Comenzaba a preocuparme por si esos -dijo con tono despectivo- habían entrado en tu mente.
Le expliqué lo que había conseguido, desde que había comenzado hasta que abajo habían comenzado a mover el árbol.
¿Podría ayudarte?- preguntó, aunque no tenía ni idea de cómo hacelo.
Tranquilo, me las arreglaré. Además, prefiero descubrir las cosas por mi misma.
Vale - dijo visiblemente agradecido de que le negase educadamente una ayuda que en realidad ni tenía- Por cierto, antes no quería ofenderte..., yo sólo...
No importa - dije concluyendo la conversación y volviendo a lo mio.
Tuve que volver a empezar de nuevo la fase de concentración, ya que me había desconcentrado completamente con tantas distracciones. Cuando llegué al punto donde había llegado anteriormente, noté algo diferente: podía llegar a cualquier parte, moverme como quisiera. Era diferente al movimiento del cuerpo, era como flotar, pero todo era sólido. Para moverme debía visualizarme moviendome hacia donde quería ir. En cuanto descubrí eso, noté algo extraño. Ese algo me hacía notar su presencia, pero sin intentar entrar en mi cabeza. Era raro, ya que no tenía ni idea de que se podía hacer eso. Me concentré por unos instantes, ya que me parecía interesante. Si fuesen los “malos”, habrían presionado hasta acabar con mis barreras. Entonces me acordé de lo que buscaba, y aunque me llamaba mucho la atención, lo dejé pasar.
Busqué durante lo que me pareció una eternidad. Fuí avanzando poco a poco, alejándome del árbol. En un momento dado, me dí cuenta de que comenzaba a oscurecer, debían haber pasado horas desde la interrupción. Decidí que ya se estaba alargando demasiado mi búsqueda.
Volví a mi cuerpo rápidamente y eso me provocó un mareo increible. Me costó unos segundos habituarme. Estaba recostada en el tronco de un árbol. Miré a mi alrededor precavidamente.
¿Cómo habré llegado hasta aquí?, ¿y dónde está Jack?- pensé para mis adentros. Me levanté y eso incrementó mi mareo, si cabe. No aguanté más y me puse a vomitar. No fue gran cosa: no había comido nada desde el desayuno. Me recosté en otro árbol a esperar que se me pasase el malestar. Entonces se me desató la imaginación: ¿dónde está Jack?, ¿y si nos han capturado?, pero si nos hubiesen capturado ¿no estaría con Jack, atada y vigilada?, ¿o me había traicionado?...
Por fin conseguí ponerme en pié. Dí una vuelta por los alrededores para desentumecer mis piernas, y ya de paso, mirar si había alguien vigilándome. Me alejé un poco, no demasiado, del árbol en el que me había “despertado” para volver enseguida. No tenía ganas de andar, y menos si había gente buscándome por los alrededores. Me senté en sobre montón de hojas secas y escuché un crujido detrás mio, hacia la izquierda. Me asusté tanto que al girarme dí un pequeño salto y acabé de pies mirando la cara estupefacta de Jack.
-¿Cómo narizes has hecho eso? Tienes que enseñarme- dijo casi carcajeandose.
-Yo... ha... ha sido producto del miedo- dije desconcertada por su tranquilidad- ¿Cómo he llegado hasta aquí abajo?¿Dónde estabas?- pregunté un poco molesta.
- Te he bajado yo. Como estaba todo muy tranquilo he pensado ya podía bajar, pero dejarte ahí arriba era una mala idea, te podías caer. Era mejor idea bajarte, pero cuando te he movido un poco, has abieto los ojos, en blanco completamente y te has dispuesto a atacarme. La verdad es que has bajado tu sola persiguiéndome, aunque gracias a mi...- puso una cara rara, como si le hubiesen pellizcado, parecía que se aguantaba la risa, aunque no entendía porque. Como respondiendo a mis pensamientos dijo:
- Tendrías que verte la cara ahora mismo, es de chiste -dijo y comenzó a reirse descadamente de mi.
Le di la espalda y me senté donde estaba antes de que llegara, sin creerme todavía lo que me acababa de decir. Decidí olvidar lo que me acababa de explicar, ya tendría tiempo más tarde para reflexionar. Al rato se le pasaron las ganas de reir, se puso serio y preguntó:
- ¿Has tenido suerte con las chicas?
- No. No las he encontrado. ¿Se han ido hace mucho rato aquellos que nos buscaban?- dije suponiendo que se habían ido por nuestro tono de voz.
- Un rato después de que te volvieses a... “ir”.
- Ah, vale.
- ¿No tienes hambre?, llevas todo el dia “ida” y no has comido nada desde el desayuno, que yo sepa.
- Si un poco, ¿tenemos comida?- dije mientras me levantaba.
- Si ni nos han descubiero el campamento, si. ¿Vamos a comprobarlo?
Asentí con la cabeza. Yo estaba completamente desorientada, así que esperé hasta que Jack inició la marcha y le seguí.
Estubímos un buen rato andando, o eso me pareció. Con el hambre que tenía en esos momentos, cada segundo se extendía hasta convertirse en lo que parecían minutos. Cuando por fin llegamos donde colocamos el campamento, ya era bien entrada la noche. Jack descolgó la comida del árbol donde la poníamos para que ningún roedor aprovechado o insecto curioso se la comiese, y yo mientras coloqué bién la tienda de las chicas y mia. Hoy dormiría completamente sola. No había sido capaz de encontrar a las chicas.
¿Porqué narices no pude retener mi pesadilla en mi cabeza? De haber sido así, las chicas no se habrían enfadado conmigo y habríamos ido todas a comprar ese anti-algo que Judith siempre llevaba encima, y ahora estaríamos hablando de cualquier cosa sin importancia sentadas alrededor de la hoguera sin preocuparnos de nada más que de seguir hacia donde nos dijo la señora Dolores. Incluso podríamos abandonar e irnos a casa, para jamás volver a pensar en que nos podíamos comunicar mentalmente. Todo sería maravilloso... Pensé para mi con amargura.
- Entonces pasaría algo para que siguieses este camino. Es tu destino, por mucho que te arrepientas o lo quieras cambiar - dijo Jack a la vez que ponía una mano sobre mi hombro derecho.
Noté que algo frío me acariciaba la cara. Me pasé la mano para apartarlo, enonces me di cuenta de que eran lágrimas. Las intenté secar, pero como no dejaban de salir, era un esfuerzo en vano.
No es justo- dije mentalmente en voz alta. A la vez que me ponía a llorar sin poder parar.